Lavados nasales ¿Debo realizarlos habitualmente?

¿Cómo debo limpiar los moquitos a mi bebé?

Por norma, NO ES NECESARIO LIMPIÁRSELOS. Si el bebé come y duerme bien, a pesar del ruidito que pueda hacer, no deberíamos molestarle con los lavados. En el caso que ya le suponga problemas para comer (que tenga que estarse parando frecuentemente) o para dormir (despertares más frecuentes de lo normal), entonces deberíamos utilizar suero fisiológico. Hay varias formas: 1) “gota a gota”, es la menos molesta y la mayoría de las veces es suficiente; sin embargo, cuando la obstrucción es importante, este método será insuficiente; 2) Pulverizador nasal: son dispositivos de venta en farmacias que pulverizan suero fisiológico o hipertónico (este último haría que salieran más moquitos), de fuerza regulable. En recién nacidos suelen usarse los “baby” y 3) “A chorro”, para lo cual puede usarse la misma monodosis de suero o una jeringuilla; con este método además del efecto de suero fisiológico contamos con el efecto de arrastre. Es más molesto para el bebé pero el más efectivo. Resumiendo: NO se debe limpiar la nariz por norma. Cuando lo hagamos intentaremos utilizar suero gota a gota para no causarle molestias al bebé y, si no fuera suficiente, utilizaríamos un pulverizador o monodosis/jeringuilla.

Si le hago lavados nasales…¿se le irá el suero a los oídos?

Es muy difícil que esto ocurra. El oído medio (caja del tímpano, que es la zona situada por detrás del tímpano) drena a la faringe a través de la trompa de Eustaquio. En los bebés es bastante corta y estrecha, además de tener una disposición más horizontal que en niños más grandes. Por tanto, para que el suero llegara debería entrar por el orificio, avanzar por toda la trompa y llegar hasta el oído medio; dado el volumen de suero que ponemos, lo más probable es que la mayoría se lo trague el bebé y vaya hacia el estómago. En definitiva, es bastante complicado que esto ocurra.

¿Debo usar el aspirador frecuentemente para quitarle los moquitos?

NO como norma. Al utilizar el aspirador ejercemos una presión negativa en la mucosa del de la nariz, además de irritarla con el contacto del tubo. Si irritamos la mucosa, ésta responde secretando más moco, por lo que crearemos un círculo vicioso. Por tanto, reservaremos el uso del aspirador cuando, tras varios lavados nasales, el niño continúe con una obstrucción nasal que le dificulte el comer o el dormir.

Resumiendo

  • Haremos lavados nasales cuando los mocos PRODUZCAN OBSTRUCCIÓN NASAL (le impidan comer o dormir bien), no simplemente por escucharle ruiditos
  • Intentaremos ser lo menos agresivo posible, usando los métodos más efectivos cuando la obstrucción sea mayor
  • No debemos usar por norma el aspirador nasal
  • Acompañaremos con otras medidas: elevar el cabecero de la cuna unos 30º, humedecer un poco el aire si es demasiado seco (no siempre es necesario humidificador, a veces con abrir el agua caliente unos minutos en el baño con la puerta cerrada es suficiente)
  • En lactantes NO ESTÁN RECOMENDADOS los vapores de eucalipto, de uso ampliamente establecido. Incluso en niños con broncoespasmos de repetición pueden tener "efecto paradójico", de manera que pueden responder a su exposición con una broncoconstricción (cierre brusco de los bronquios)
Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa