Una de dientes

Mi niño ha empezado a babear…¿Le van a salir los dientes?

En torno a los 2 meses, notaremos que nuestro bebé comienza a meterse los puños en la boca, a babear y a morder con las encías todo lo que está a su alrededor. Puede acompañarse de peores noches, con mayor número de despertares y a veces episodios bruscos de llanto. Esto tiene varias explicaciones: el comienzo de la etapa oral, llamada así porque los niños reconocen el mundo que les rodea con la boca y, por otra parte, el inicio de las molestias de la dentición. Por lo general, los dientes suelen salir más allá de los 6 meses de edad, pero desde los dos empiezan a notarse los primeros síntomas.

¿A qué edad salen los dientes?

La salida de los dientes y el orden de los mismos es muy variable. Así, pueden aparecer dientes desde el momento del nacimiento, o pueden pasar 15 meses sin brotar. Lo más habitual es que los primeros aparezcan a los 6-8 meses, siendo habitualmente los incisivos inferiores los primeros en salir. Después suelen ir seguido de los incisivos y caninos superiores. Lo siguiente en frecuencia, es que salgan los caninos inferiores, después las primeras muelas y, finalmente los colmillos. Tras estos, aparecen las segundas muelas.

La erupción de los dientes… ¿da fiebre?

A pesar de que es una afirmación muy establecida, no está demostrado que esto sea así. La boca tiene una flora bacteriana muy abundante y hay estudios que muestran la presencia de bacteremia (paso de bacterias a la sangre) asociado al cepillado dental, por lo que sería lógico que con la erupción dentaria también ocurriera (y por tanto la aparición de fiebre). En la práctica clínica, se acepta que la dentición pueda “dar décimas”, pero cualquier fiebre por encima de 38ºC NO SE PUEDE ACHACAR A LA DENTICIÓN; y habrá que buscar otro foco.

¿Cuándo debo empezar a limpiarle los dientes?

Desde que sale el primero. Los dientes de leche pueden tener caries y, por ello, deben limpiarse desde que brotan.
Lo primero que hay que evitar es costumbres inadecuadas en relación con la alimentación, tales como tomar la fruta en el biberón, ya que los azúcares quedan en la tetina y predispone a la caries; igualmente debe evitarse poner productos azucarados en la chupa (práctica muy frecuente antiguamente, como la miel o la leche condensada).
En cuanto a la limpieza, es necesario hacerla a diario y con cierta frecuencia, idealmente después de cada comida principal. Lo habitual es que cuando los bebés tienen pocos dientes, los padres usen una gasa con agua o suero enrollada en el dedo para limpiárselo con suavidad. Cuando ya son varios los dientes fuera, se puede usar un cepillo de cerdas suaves, cepillos con cerdas de silicona o, incluso, unas manoplas que nos colocamos en el dedo a modo de marioneta, que también tiene unas púas de silicona que facilitan la limpieza.
A partir de los 12 meses, se puede usar algo de pasta de dientes infantil (tiene menos cantidad de flúor) que hace más efectiva la limpieza y evita los efectos secundarios incluso si los niños se tragan la pasta (el exceso de flúor provoca fluorosis dental, provocando manchas y debilidad en los dientes); se debe poner una cantidad similar a un guisante y que tenga una concentración de flúor mínima de 500 partes por millón (ya que menos de esta concentración no está demostrada que sea efectiva en la prevención de la caries dental). A partir de los 2 años, ya pueden usarse pastas dentífricas de mayor concentración (1000 partes por millón de flúor), entre los 4-6 años ya pueden usarse pasta con concentración superior (entre 1000 y 1450 partes por millón de flúor), colocándose todavía una cantidad en el cepillo similar a un guisante. Ya a partir de los 6 años, pueden utilizarse pastas dentífricas de adulto (habitualmente concentraciones superiores a 1450 partes por millón de flúor) y se aumenta la cantidad de pasta sobre el cepillo, en torno a unos 2 cm.

Reglas de oro

  • Usar siempre pasta infantil hasta los 6 años; evita efectos indeseados secundarios al consumo de flúor
  • No está indicado el uso de enjuagues bucales antes de los 6 años
  • SIEMPRE debe estar acompañado de un adulto durante el cepillado; evita la ingesta innecesaria de pasta de diente y, además, los niños aprenden por imitación, hay que ser un buen ejemplo para nuestros hijos.
  • NO ingerir comida ni beber agua durante los siguientes 30 minutos al enjuague bucal, ya que puede arrastrar el flúor y aumentar la ingesta del mismo.

¿Es recomendable el uso de mordedores?

La salida de la dentición es un proceso natural en el niño y suele ser bastante molesta; irritabilidad, rechazo de la alimentación, babeo…son síntomas habituales que veremos en nuestros hijos. Como norma, no se debe tratar con medicación, ya que es un proceso autolimitado y las molestias no suelen ser lo suficientemente intensas como para alterar la vida diaria del bebé. Es común ver como los niños se meten los dedos, puños y objetos en la boca con el fin de presionar las encías y aliviar las molestias. Ahí es donde entran en juego los mordedores. Son objetos, normalmente hechos de silicona, diseñados para ser mordidos y los más actuales, tienen una forma más anatómica que se adapta a la boca del bebé. No hay contraindicación en su uso.
Sin embargo, recientemente han salido al mercado unos mordedores con vibración; los cuales NO HAN DEMOSTRADO un beneficio claro y además hay dudas sobre la posibilidad de que estos mordedores puedan dañar las encías e, incluso, cuello y columna del bebé debido a la vibración. Por estos motivos, los mordedores con vibración NO ESTÁN INDICADOS PARA SU USO EN BEBÉS.

¿Cómo se alivian las molestias de los dientes?

Ya hemos comentado que la salida de los dientes es un proceso natural, que puede llegar a ser muy molesto, pero que habitualmente suelen repercutir de forma muy leve en los bebés. Suele acompañarse de babeo, los niños suelen estar más mimosos y llorones e , incluso, pueden disminuir bastante la ingesta de comida. Esto normalmente no repercute en la subida de peso ni en el estado anímico de nuestro hijo. Como proceso fisiológico que es, no se debe tratar con medicación.

  • Podemos optar por el uso de mordedores que alivian las molestias por la presión.
  • Del mismo modo, podemos ofrecerle al bebé fruta a trozos, preferentemente de la nevera; podemos hacerlo en trozos (si el bebé está acostumbrado a comer así) o en introducido en rejillas para evitar los atragantamientos.
  • Los masajes de las encías con los dedos pueden también aliviar el dolor.
  • Las cremas para las encías son una opción, SIEMPRE consultando con nuestro pediatra, teniendo especial cuidado con las que tienen benzocaína (un anestésico) ya que puede tener efectos secundarios importantes y, de hecho, su uso no está recomendado en menores de 2 años.
  • Como último remedio y SIEMPRE consultando con nuestro pediatra, podemos usar una dosis de paracetamol o, si el niño tiene más de 6 meses, incluso de ibuprofeno. Sólo estaría indicado cuando las molestias son muy intensas, de manera que le interrumpe el sueño o esta llorando durante la mayor parte del día. Si se decide finalmente esta opción, debe darse la dosis oral apropiada a su peso y NO FROTARLO EN LAS ENCÍAS, lo cual se está convirtiendo en una práctica muy habitual.
Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa