¿Cuando debo pasar a mi bebé a su habitación?

Desde el mismo momento que nos enteramos que vamos a tener un hijo, nos ponemos manos a la obra para preparar la habitación del bebé: la cuna, el cambiador, el armario para su ropita, pintamos las paredes, colocamos cenefas y algún móvil de colores vistosos. Lo cierto es que lo normal es que tras llegar a casa con el bebé, esta habitación casi ni la pisemos, de manera que instalamos la cuna al lado de la cama de los padres para tener controlado al pequeño de la casa. Entonces nos surge la pregunta: ¿Cuándo sería recomendable pasar al bebé a su habitación?

Cuando me hacen esta pregunta en la consulta suelo contestar con: “no lo se, sólo ustedes sabrán cuándo es el momento idóneo de hacerlo”, a lo que suele seguir una cara de sorpresa de lo padres. Vivimos en una sociedad en la que tenemos que tener todo controlado y estipulado; es más fácil vivir según unas pautas a seguir, de manera que no nos veamos en un dilema con cada paso que queremos dar. Pues bien, como muchas de las cosas en Pediatría, es necesario INDIVIDUALIZAR cada caso.

Me han llegado padres a la consulta comentándome que no descansan; al preguntarles el motivo me reseñan que su pediatra les recomendó que desde los 4 meses deberían pasarlo a su cuarto y claro, desde entonces, se recorren unas 30 veces el pasillo que separa ambas habitaciones cada noche. Partimos de un concepto erróneo: La afirmación correcta sería CUANDO NO SE RECOMIENDA QUE EL NIÑO DUERMA SOLO EN SU HABITACIÓN, que es antes de los 4 meses, ya que antes de esa edad hay una mayor incidencia de muerte súbita y de atragantamientos. Después de esa edad, cada niño es un mundo.

Pongamos ejemplos: sabemos que los niños que están a pecho se despiertan más frecuentemente, no solo para comer, sino buscando contacto materno y consuelo ante cualquier molestia que pudiera tener… ¿Se imaginan una madre recorriendo el pasillo cada vez que el bebé pidiera el pecho? Yo no, no sería para nada lógico.

Otro caso sería el niño, que sin estar a pecho, tiene continuos despertares por la noche, de manera que ni él ni los padres consiguen descansar. Mucho de estos niños ya han adquirido una determinada rutina para la conciliación del sueño (que la mamá le hable, balanceo en los brazos o simplemente colocarle la chupa en la boca); también en este caso tanto el bebé como los padres se benefician de estar juntos en la misma habitación.

Algo muy diferente es el niño “con sueño activo” (típico niño que aparece al revés en la cuna, hace ruidos, se levanta y se vuelve a acostar pero sin despertarse), sería el caso en que el niño descansa perfectamente pero los padres no “pegan ojo” en toda la noche; si al bebé no le altera el cambio de habitación y descansa igual de bien en su habitación como en la de los padres, quizás sería un buen ejemplo para indicar el cambio de habitación.

En definitiva, NO HAY EDAD DETERMINADA para pasar al bebé a su habitación, si los padres y el bebé descansan bien, no habría por qué alterar las rutinas. Por tanto, el mejor momento es cuando LOS PADRES SE SIENTAN PREPARADOS Y EL BEBÉ, LO ACEPTE.

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

mi pediatra en casa buzon sugerencias

Gabriela Darias Psicologa