• 06 Enero 2016
  • Ivan Abreu Yanes

¿Cuándo debo retirarle el pañal?

La edad a la cual suele empezar a retirarse el pañal suele ser en torno a los 2 años, pero esto NO DEBE ser una pauta fija. Cada niño es un mundo y algunos pueden que con 18 meses estén preparados y otros no lo consigan hasta más allá de los 3 años. No debemos tener prisa por que los niños adquieran ciertas habilidades (a veces la entrada al cole nos apura) ya que cada niño tiene su propio ritmo. Debemos estar atentos a algunas señas que nos indicarán que nuestro pequeño comienza a estar preparado para dejar el pañal:

  1. El peque ya obedece órdenes sencillas, mostrando así que ya nos entenderá cuando le expliquemos el “procedimiento” del orinal.
  2. Camina y se sienta solo: cuando el niño haya asociado el orinal con el lugar donde realizar sus necesidades, deberá tenerlo a mano para poder utilizarlo. Si se desplaza con destreza le será más fácil hacerlo.
  3. El niño no va tan a menudo al baño; espacia las “visitas al baño” a cada 3-4 horas, orinando bastante de una sola vez, de manera que ya empieza a mantener los esfínteres cerrados.
  4. Se sube o baja los pantalones; normalmente esto se prende por imitación de los padres.
  5. Nos imita; se sienta en el orinal sin miedo. Esto es muy importante, ya que si el niño se asusta con el orinal puede coger aversión a utilizarlo. Podemos adornarlo con pegatinas para hacerlo visualmente más agradable y que no cree rechazo al pequeño.
  6. Hace gestos asociados al hecho de hacer pipí o caca (tapándose sus zonas íntimas por ejemplo).
  7. Tiene un hábito adecuado de deposiciones (los niños con estreñimiento les cuesta más retirarles el pañal). El acto de defecar no debe ser doloroso, ya que de no ser así el niño lo asocia con una vivencia desagradable y, por tanto, evitará hacerlo; además rechazará todo lo relacionado con el mismo (orinal, taza de váter…).
  8. Es capaz de mantenerse sentado durante unos minutos; al principio los niños tienen cierta descordinación a la hora de la micción o de hacer caca, de manera que puede ocurrir al mismo tiempo que se contraiga la musculatura y que esté cerrando los esfínteres, evitando así la salida del pipí o la caca. Por ello, es necesario que el niño se mantenga sentado unos minutos, para que de tiempo a que se relaje y no contraiga los esfínteres.
  9. Se queja cuando tiene el pañal sucio.
  10. Avisa antes de hacer pipí o caca (no cuenta cuando ya lo ha hecho), ya que lo que valoramos en este punto es que reconozca la sensación presente previa al orinar o defecar.

Cuando estos hechos se repiten en el tiempo, puede que sea hora de dejar el pañal o, al menos, intentarlo. Es importante establecer una rutina, como sentarlo unos minutos (sin distracciones) en el orinal o en el váter con adaptador tras las comidas, ya que el alimento estimula los movimientos intestinales. Tras unos minutos, si el niño logra hacer caca, se le debe premiar par conseguir un refuerzo positivo de la acción, alegrarnos y felicitarlo. Por el contrario, si no hace, lo levantamos y le decimos que lo intentaremos la próxima vez, sin riñas ni enfados (no queremos que asocie el sentarse en el orinal como un castigo o una situación que le cree ansiedad). Por otra parte, sería conveniente que los padres hicieran sus necesidades delante de los niños, de esta manera aprenderán el proceso por imitación y les será mucho más fácil entenderlo (idealmente, el icono a imitar sería un hermanito mayor).

La elección del equipo es importante: algunos niños preferirán un orinal y otros un adaptador para la taza; debemos elegir aquello con lo que el peque se sienta más a gusto. Si usamos adaptador, sería conveniente tener un banquito para que el niño pudiera subir sin dificultad.

Es normal que hayan “pequeños descuidos” y que, cuando ya pensemos que el niño es continente, pues se escape de vez en cuando la orina; esto es de lo más normal y no debemos reprochar al pequeño por ese motivo; debemos restarle importancia. Podemos disponer de cubrecamas en los colchones para minimizar “los daños colaterales”. Puede ayudar tener el orinal cerca de la cama para que el niño lo tenga más accesible.

Por la noche, el signo más fiable para saber que ha llegado el momento de quitar el pañal es que se levante con el pañal seco durante varias noches consecutivas. Como paso intermedio, podemos usar los calzoncillos-pañales, ya que a ciertos niños les aporta confianza y facilitan la transición.

Por último, debemos EVITAR momentos de cambio en la vida del niño para comenzar con este proceso: viajes, cambios de casa, nacimiento de un hermanito, inicio del cole…ya que incluso en niños continentes, en esos momentos pueden sufrir un retroceso y volver a no controlar los esfínteres.

EN RESUMEN, no hay una edad para dejar los pañales, cada niño mostrará señas de madurez que debemos saber interpretar para determinar si ya es capaz de hacerlo. Debemos afrontar el tema con mucha paciencia (ya que habrán pasos hacia delante y hacia detrás, así como “accidentes”, que son completamente normales). Es conveniente que el niño se sienta a gusto con todo lo relacionado al hacer pipí o caca (orinal, adaptador…), establecer unas rutinas (preferentemente después de comer, ya que se estimulan los movimientos intestinales) y acompañar al niño al hacer las deposiciones (de manera que aprendan por imitación y podamos explicarle el proceso).

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa