• 24 Febrero 2016
  • Ivan Abreu Yanes

Ejercicios para los lactantes

El primer año de vida es un intervalo en el cual los bebés adquieren numerosas habilidades motoras, empiezan a interactuar con el medio que les rodea y aprenden a explorar el mundo a su alrededor. Ese aprendizaje es progresivo y dependiendo de la edad del bebé, los padres pueden estimularle para que el desarrollo sea óptimo. A efectos didácticos, dividiremos el primer año en varios intervalos, pero cada niño sigue su propio ritmo de aprendizaje y debemos observarlo para adecuar los ejercicios.

El primer trimestre

Este periodo de tiempo es un periodo de adaptación a la vida extrauterina; muchos sentidos no están del todo desarrollados y poco a poco irán madurando para permitir al bebé recibir toda la información del mundo que les rodea, en forma de colores, olores o texturas. Empezará a reconocer la cara y las voces de sus padres, además de empezar a interactuar socialmente aprendiendo a sonreír.

Quizás en estos meses, el ejercicio más importante es poner al bebé boca abajo (siempre bajo vigilancia de los padres), entre 30 y 60 minutos, para ayudar a coger tono en la musculatura del cuello. Este ejercicio tiene efecto protector frente a la muerte súbita del lactante, además de prevenir la plagiocefalia postural (aplanamiento de la cabeza por apoyarse siempre por el mismo lado).

Se pueden empezar otra clase de ejercicios:

  • El primero consiste en llevar sus rodillas contra el pecho, cogiéndolo por la planta de los pies.
  • Asimismo, podemos ejercitar los brazos, agarrando por la palma de sus manos y realizando movimientos horizontales, verticales y circulares.
  • Podemos comenzar también a ponerle los pulgares en la palma de sus manos, aprovechando el reflejo de prehensión, de manera que tiremos suavemente hacia nosotros para iniciar el fortalecimiento de los músculos de la espalda del bebé.

Entre 3 y 6 meses

En esta fase, el bebé ya puede levantar la cabeza, comienza a alcanzar el tono de la espalda y comienza a interesarse de forma evidente por el mundo que le rodea. Son varios los ejercicios que podemos realizar para estimular su desarrollo motriz:

  • Movimiento de pedales: cogemos los pies del bebé y empujamos la pierna hasta que la rodilla llegue al pecho, de forma alternante.
  • Continuaremos colocando los pulgares entre la palma de sus manos para que se agarre, y lo incorporaremos. Al bebé le alegrará ya que le encantará estar casi sentado, pues desde ahí tiene una mejor perspectiva de lo que le rodea.
  • Desde la posición boca arriba, podemos colocarle objetos a los lados, de manera que el pequeño intente cogerlos e incitarlo así incluso a voltearse. Estos ejercicios pueden realizarse también empezando desde la postura boca abajo (siempre bajo vigilancia).
  • Finalmente, podemos entrenar la orientación espacial. Para ello, lo cogemos por las axilas y lo movemos vertical y horizontalmente.

Entre 6 y 9 meses

Ya con esta edad, la mayoría de los niños se mantienen sentados sin apoyo. Podemos aprovechar este hecho para sentarlo delante de un espejo, cogiéndole diferentes partes del cuerpo al mismo tiempo que se las nombramos.

La utilización de juguetes vistosos o con sonidos es interesante para lograr que los bebés entrenen la coordinación, de manera que giren el cuello para seguirlo con la mirada al mismo tiempo que intentan cogerlo (empiezan así a controlar las distancias).

Los bebés intentan alcanzar los objetos que les llaman la atención y para ello comienzan a desplazarse; inicialmente comienzan a reptar hasta finalmente algunos de ellos gatean. Para ayudar a este logro, podemos ponerlo boca abajo y ofrecerle apoyo en la planta de sus pies, así ellos se impulsan y van cogiendo fuerzas en las piernas.

Entre 9 y 12 meses

Se acerca el momento de caminar; cuando los niños se ponen de pie tienen una mejor perspectiva del lugar donde están, además de que dejan las manos libres para coger y manipular los objetos de su interés. Inicialmente, podemos ofrecerle puntos de apoyo (para lo cual ellos se sirven de los muebles del hogar) para que se recorran la casa. Para incitarle a desplazarse, podemos colocar diferentes juguetes lejos de su alcance (utilizar aquellos por los que muestren interés).

Es necesario resaltar que la adquisición de habilidades es un proceso evolutivo y que cada niño tiene su ritmo. No es recomendable hacer comparaciones ni preocuparnos en exceso “si no logra los objetivos” (el pediatra te indicará si la evolución es la adecuada). Los niños prematuros suelen precisar más tiempo que los niños a término; para ello, el pediatra utilizará la llamada “edad corregida”, restándole a su edad real el número de semanas que le faltaron para ser un parto a término. Lo más importante es observar al niño, que él marque los pasos y ayudarlo a medida que va intentando nuevos movimientos.

 

Aquí mostramos unos vídeos de los ejercicios mencionados anteriormente

Más información:

Ejemplos de ejercicios para menores de 1 año (PDF)

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa