• 24 Febrero 2016
  • Gabriela Darias Medina

La enuresis nocturna

La Enuresis se define como “la emisión involuntaria (aunque en ocasiones puede ser intencionada) y persistente de orina durante el día, la noche o ambos momentos, después de una edad en la que el niño ya debería haber aprendido a controlar la micción (normalmente entre los 4 y 5 años de edad) no existiendo indicios de patología orgánica a priori”.

La Enuresis Nocturna (en adelante EN), es el tipo de enuresis más común que nos encontramos en las consultas. Como su nombre bien indica, la micción se produce cuando el niño se encuentra durmiendo, razón por la cual se dificultad el control voluntario en la emisión de la orina, ya que el menor no es consciente de tener ganas de orinar.

La EN presenta una prevalencia variante según los diferentes estudios revisados, oscilando entre los siguientes porcentajes: 6-32% en niños de 5 años; 8-28% en los de 7 años; 5-24% en los de 9 años; 3-17% en los de 11 años; 1-6% en los adolescentes de 13 años y del 1-4% en los de 15 años.

El diagnóstico de EN debe ser emitido por un profesional de la salud (pediatras, psicólogos, psiquiatras, etc.) tras la entrevista con los padres y la valoración del niño. Una vez establecido el diagnóstico, llega el momento de llevar a cabo una serie de actuaciones para que el niño logre conseguir el control miccional nocturno.

A continuación se presentan una serie de pautas que ayudarán tanto a niños como a padres a conseguir el control nocturno de la orina:

  • Adiós pañales, deben desaparecer de casa de forma definitiva, no vale la excusa de guardar alguno “por si…”. Los pañales suponen un seguro tanto para padres como para niños.
  • Desbancando viejas creencias como “los niños a partir de ciertas horas de la tarde deben suprimir la ingesta de líquidos”, el niño debe beber si tiene sed.
  • Los castigos no existen, no creemos en ellos, apostamos por las consecuencias, las cuales no tiene la valencia negativa del castigo y no suponen que el niño experimente una vivencia desagradable como lo hace cuando es castigado.
  • Los “premios” que obtendrán los niños por amanecer secos durante un mínimo de noches serán consensuados por ambas partes (padres y niños).
  • El niño con ayuda de los padres ha de elaborar un calendario donde registrará a través de pegatinas de colores las noches secas y mojadas (rojo cama mojada y verde cama seca, por ejemplo).
  • Los padres han de realizar un mínimo de 3 despertares cada 45 minutos aproximadamente durante la noche, se aconseja que el niño se vaya a dormir temprano (a las 21 horas es lo recomendable) para que los padres no tengan que acostarse a altas horas de la noche.
  • En cada despertar haremos la siguiente comprobación, si está seco lo llevaremos al baño para que orine. Si está mojado, debemos ayudarle a cambiar sábanas, coger ropa limpia y que se asee, es muy importante que el niño haga estas tareas a ser posible con la mínima ayuda de sus padres (es la consecuencia por haberse hecho pis).
  • Por las tardes es recomendable llevar a cabo el entrenamiento de la vejiga, aquí aumentamos la ingesta de líquidos con su bebida favorita para provocar las ganas de hacer pipí, cuando lo demande debemos a través de un sencillo juego hacer que el niño interrumpa la emisión de orina, la reanude y así sucesivamente (por ejemplo “con cada palmada debes parar, contamos 3 segundos y volvemos a orinar”). Este paso lo debemos realizar un par de veces durante la tarde, siempre de forma lúdica. 
  • Reforzar siempre que el niño amanezca seco, cuando intentamos cambiar la conducta de los más pequeños debemos reforzar, no sólo con refuerzos físicos (juguetes por ejemplo) sino con refuerzos sociales, un beso, una sonrisa o un abrazo.

No debemos olvidar que aunque la EN se trate de un problema común que en la mayoría de los casos no reviste ninguna gravedad y que en otras muchas ocasiones tiende a desaparecer a medida que el niño crece y madura, si lo perdemos de vista puede ocasionar problemas de índole mayor como por ejemplo; ansiedad, baja autoestima, retraimiento social, afectación del rendimiento escolar entre otros.

Si observamos que los más pequeños de la casa aún mojan la cama después de la edad estimada para el control miccional, no dudemos en consultar a un profesional de la salud.

Gabriela Darias Medina

Gabriela Darias Medina

Psicóloga especializada en Psicología Infantil y Juvenil
Colegiada nº T-02420
San Cristóbal de La Laguna
Teléfono de contacto: 659 09 60 31

mi pediatra en casa buzon sugerencias

Gabriela Darias Psicologa