• 16 Noviembre 2015
  • Ivan Abreu Yanes

Mi niño no habla y sus compañeros de guardería ya lo hacen… ¿Debo preocuparme?

Es inevitable comparar a nuestro hijo con el resto de niños que les rodea; esto ocurre en todos los aspectos: desde si anda o no, hasta cuantas palabras dice. Esta diferencia entre niños es motivo de preocupación en los padres y es un motivo frecuente de consulta. La adquisición de habilidades a lo largo del crecimiento está más o menos establecida; de “forma didáctica” podemos decir que los bebés tienen sonrisa social al mes de vida (sonrisa social nos referimos a cuando los bebés ríen en respuesta a gestos), aguantan la cabeza levantada en torno a los 3 meses, se mantienen sentado a los 6 meses, algunos niños gatean a los 9 meses, se suelen poner de pie con apoyo en torno a los 10 meses y empiezan a caminar a los 12 meses.

En cuanto al lenguaje, los niños comienzan a balbucear a los 2 meses, comienzan a decir sílabas sueltas en torno a los 6-7 meses, palabras como papá o mamá pueden comenzar a oírse en torno al décimo mes. Su vocabulario aumenta en torno a los 12 meses, momento en el cual también puede comenzar a repetir, sobre todo la parte final de las palabras (ya con esta edad suele entender muchas de las cosas que se le dice). En torno a los 15-18 meses comienzan a unir 2 palabras en una misma frase.

Lógicamente, si nos ceñimos estrictamente a esto cronología, habrán muchos niños “que no cumplan los objetivos”, pudiendo crear ansiedad y preocupación en los padres. Al igual que en el caso de los percentiles (hay una amplia variabilidad dentro de la normalidad) hay que valorar cada niño en su contexto social:

  • Presencia de hermanos: esto puede influir positiva o negativamente en que los niños empiecen a hablar, de manera que si el hermano mayor se expresa por el pequeño, éste puede ver sus necesidades resueltas sin necesidad de expresarse, retrasando el inicio del habla. Por el contrario, un hermano que siempre esté hablando con el pequeño puede estimular un inicio precoz del lenguaje.
  • Guardería: suele decirse que los niños que están en guardería “son más espabilados”, la respuesta a esto es que no tiene por qué. Los niños que están estimulados en casa pueden avanzar tan rápidamente como los que está en guardería. Por el contrario, a veces los pequeños tienen que quedarse al cuidado de personas que no pasan el tiempo con ellos, sino que los dejan en el parque mientras realizan otras tareas del hogar; en este caso, esos niños suelen retrasarse en la adquisición de habilidades.
  • Idiomas: cada vez es más frecuente que en casa hayan padres bilingües; esto es beneficioso para el niño pues en un futuro hablará perfectamente dos idiomas, pero también puede producir un retraso en el inicio del habla (lo cual no es contraproducente).
  • Expresión del propio niño: algunos niños son capaces de comunicarse sin necesidad de hablar, ya sea señalando, cogiendo a los padres de la mano y llevándolos cerca del objeto que quieren…si suplen la función del lenguaje de esta manera, puede que no muestren interés por hablar, retrasándose de esta manera el inicio del lenguaje.
  • Influencia de los padres: en relación con el punto anterior, aquellos padres que facilitan la comprensión de sus hijos del lenguaje no verbal, pueden ayudar al pequeño a no encontrar necesidad de desarrollar el lenguaje, al menos inicialmente.

Por tanto, no es tan importante la edad de inicio del lenguaje y, por supuesto, NO SE DEBE COMPARAR CON OTROS NIÑOS. Hay una serie de signos que nos ayudarían a saber si existe un problema detrás de ese retraso del lenguaje: falta de socialización (niño que no interactúa con los demás, que siempre está solo), la no comprensión de órdenes sencillas a partir del año, la falta de asociaciones (aunque lo hagan a su manera, los objetos se llaman siempre igual, por ejemplo al perro “guau guau”), la interactuación (si fija la mirada, si sus sentimientos son acordes a las situaciones, si grita ante cualquier situación…). El pediatra estará atento a todos estos signos de alarma para determinar si un retraso del lenguaje es preocupante o no y derivarlo al especialista correspondiente.

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa