Como abordar la muerte súbita del lactante

¿Qué ocurre después de una muerte por este síndrome?

Hablar de la pérdida de un bebé como consecuencia del síndrome de la muerte súbita, es hacerlo de un acontecimiento vital traumático, el cual afecta de lleno a cada uno de los miembros de la familia.

Este hecho traumático, supone un antes y un después en el seno familiar, cambiando las expectativas, proyecto de vida, relación de pareja, esquemas de pensamiento, entre otros muchos.

La familia que se enfrenta a este hecho, experimenta la terrible situación de pérdida de forma repentina e inesperada de un ser querido, en este caso del bebé. Muchas familias sienten que esta pérdida va en contra de las leyes naturales, las cuales determinan la muerte de los padres antes que la de los hijos. Asimismo, se observa una pérdida de confianza de los padres en lo que al mantenimiento de seguridad básica se refiere, llegando a provocar en padres primerizos la pérdida del rol como padres, en muchos casos hay una negación absoluta de volver a ser padres por temor a que se repita la experiencia.

Las personas tras vivenciar esta pérdida, elaboran una revisión profunda de su sistema de creencias y expectativas sobre el mundo, por ejemplo en su sistema de creencias sobre la vida (“¿para qué estamos aquí?”, ¿Cuál es mi función en la vida?”).

En los días posteriores al hecho traumático tanto los padres como los familiares manifiestan los siguientes estados emocionales:

  • Sensación de incredulidad, irrealidad y negación, muchos de ellos se muestran enteros cuando hablan sobre lo ocurrido verbalizando que les parece que lo sucedido es una especie de sueño del que pronto despertarán.
  • Insensibilidad o ausencia de sentimientos: esta etapa pertenece a las fases iniciales del desarrollo del duelo, los padres bloquean sus emociones como defensa frente al dolor, diversos estudios, afirman que se trata de una respuesta adaptativa para afrontar situaciones muy dolorosas.
  • Sentimientos de tristeza, están presentes durante un largo período de tiempo, acentuándose según el proceso de duelo que esté pasando la persona.
  • Ira, es muy común que sea dirigida hacia el personal sanitario que atendió al bebé, pero se puede enfocar sobre otro miembro de la familia, la pareja o sobre sí mismo, en casos muy extremos esa ira puede provocar la aparición de conductas autolíticas o suicidas.
  • Muchas familias experimentan culpabilidad al reconocer que en ocasiones no sienten la cantidad de tristeza y dolor que consideran apropiada, sienten que traicionan al bebé fallecido si realizan una actividad en la cual se distraigan o lleguen a sentir una emoción positiva como puede ser la ilusión por tener otro bebé. La culpabilidad también se hace muy presente los días posteriores al fallecimiento, mientras se esperan los resultados de la autopsia, los pensamientos más comunes son aquellos referidos a la responsabilidad de la muerte del bebé ya que se sienten incapaces para ejercer el rol de madre o padre de forma correcta (“si le hubiese escuchado llorar”, “¿cómo no me di cuenta que ya no respiraba?”).
  • Sentimientos de impotencia por no poder hacer nada para cambiar la situación.

¿Qué consejos y recomendaciones daría a una persona que tenga que afrontar esta situación?

Es muy recomendable que la familia que esté pasando por este hecho traumático acuda a los profesionales de la salud para que sean asistidos y acompañados durante el proceso de duelo y así evitar complicaciones que puedan acarrear trastornos del estado de ánimo entre otros. Algunas pautas a seguir por los familiares y padres serían las siguientes;

  • Hacer real la pérdida, se debe hablar sobre el bebé fallecido y sobre lo que ocurrió el día de la muerte, esto facilita la toma de conciencia del hecho.
  • Identificar y expresar emociones y sentimientos tiene un gran valor terapéutico, debe ser de forma progresiva para evitar el desbordamiento o bloqueo emocional.
  • Dar tiempo a la elaboración del proceso de duelo, no se debe intentar vivir con rapidez, cada estadio tiene su momento y sus manifestaciones emocionales y cognitivas, las cuales han de ser vivenciadas para el desenlace positivo del proceso.
  • Deben normalizarse y aceptarse las reacciones emocionales que se tengan durante el proceso, aceptándolas como naturales  y necesarias para sanar la herida emocional.
  • Ir retomando de forma progresiva la rutina de vida que se tenía antes de ocurrir el hecho traumático (volver al trabajo, hacer deporte, atender a otros hijos si los hubiese, etc.)

Con este tipo de sucesos vitales es muy complicado intentar dar unas recomendaciones a aquellos padres, madres y familias que han sufrido la pérdida de un bebé, los profesionales de la salud tenemos la misión de acompañar, sostener y reconfortar a las familias para que inicien el necesario proceso de duelo que de alguna forma les ayude a aprender a vivir con la ausencia de su ser querido.

 

Gabriela Darias Medina

Psicóloga infantil y juvenil

Gabriela Darias Medina

Gabriela Darias Medina

Psicóloga especializada en Psicología Infantil y Juvenil
Colegiada nº T-02420
San Cristóbal de La Laguna
Teléfono de contacto: 659 09 60 31

mi pediatra en casa buzon sugerencias

Gabriela Darias Psicologa