Cuidados del recién nacido en las primeras horas de vida

Tras nueve meses de embarazo llega el momento tan deseado por la familia: el nacimiento del bebé. Esta experiencia, nueva para vosotros, acompañada de un entorno desconocido y la presencia de rostros extraños pueden hacer que os asalten multitud de dudas en el momento del parto.

A continuación te explicamos cuáles son los primeros cuidados que recibirá vuestro bebé en sus primeras horas de vida y el objetivo de cada uno de ellos, para que podáis disfrutar de ese momento desde la tranquilidad y el conocimiento.

M. Sánchez Luna y colaboradores, en su artículo “Recomendaciones para el cuidado y atención del recién nacido sano en el parto y en las primeras horas después del nacimiento” elaboraron un decálogo básico para aplicar en los recién nacidos sanos:

  1. Enfocar los cuidados primando el bienestar y los derechos del bebé.
  2. Respetar, siempre que sea posible, las preferencias de los padres.
  3. Mínima interferencia en la adaptación a la vida extrauterina.
  4. Facilitar y promover el vínculo madre-hijo.
  5. No separar al recién nacido de su madre (favorecer contacto piel con piel).
  6. Promocionar, fomentar y apoyar la lactancia materna.
  7. Aconsejar a los padres sobre los cuidados del bebé y la vigilancia de los signos de alarma.
  8. Profilaxis de la enfermedad hemorrágica del recién nacido.
  9. Profilaxis oftálmica neonatal.
  10. Realizar el cribado endocrino-metabólico y el cribado de la hipoacusia.

En los momentos previos al parto, los profesionales sanitarios que te acompañen realizarán una valoración de tu historia clínica para conocer cómo ha sido el curso de la gestación y la presencia o no de factores de riesgo.

Tras el nacimiento, uno de los principales procedimientos es prevenir la hipotermia y favorecer el contacto piel con piel con la madre (siempre que el estado de la madre y del bebé así lo permitan). Podemos encontrar beneficios los primeros 50 minutos de vida aunque, si es posible, lo idea sería prolongar este tiempo hasta 120 minutos. Entre otros encontramos la estabilización de la frecuencia cardiorrespiratoria, mejora de los niveles de glucemia (azúcar en sangre), disminución del tiempo de llanto, menor grado de ansiedad materno, mayor frecuencia y duración de la lactancia materna (agarre precoz y espontáneo) y fomento del vínculo madre-hijo.

Cuando no es posible realizar este contacto piel con piel con la madre, se ha mostrado que el contacto con la pareja puede presentar beneficios para ambos ya que, ante la ausencia de la madre, la pareja pasa a convertirse en el cuidador principal en este periodo.

Una vez colocado sobre la madre, secaremos al bebé utilizando toallas calientes procurando no retirar el vermis y procederemos a realizar el Test de Apgar. Esta prueba es una valoración rápida del estado del bebé, que se realiza en el primer y quinto minuto de vida. Lo ideal es que los profesionales sanitarios estén entrenados para poder realizar este test sin necesidad de separar al recién nacido de su madre.
En el caso que la puntuación obtenida tras los 5 primeros minutos de vida sea inferior a 7, deberemos trasladar al bebé a la cuna de reanimación para valoración y estabilización por parte del pediatra.

Después de valorar los primeros minutos del recién nacido y su adaptación al nuevo medio, procederemos al pinzamiento del cordón umbilical e identificación del bebé. Es beneficioso involucrar a los padres en estas tareas, ofreciendo a uno de ellos la posibilidad de cortar el cordón. Para pinzarlo utilizaremos un sistema adecuado de cierre y procederemos a la sección del mismo utilizando material estéril.

Existe evidencia que muestra que el pinzamiento tardío (entre 1-3 minutos tras el nacimiento) mejora los depósitos de hierro en el recién nacido, reduce el riesgo de anemia y favorece mayores concentraciones de ferritina (depósitos de hierro del organismo). Sin embargo, también se observa un incremento de policitemia (aumento de glóbulos rojos) asintomática y un aumento del riesgo de ictericia (coloración amarillenta de la piel y mucosas) que puede requerir tratamiento.

Si fuera posible, la persona que te haya ayudado durante el parto tratará de recoger una muestra de sangre del cordón para analizar el pH y realizar el test de Coombs si la madre presenta Rh negativo.

Respecto a la cura del cordón umbilical, las últimas recomendaciones de la Sociedad Española de Neonatología se basan en utilizar agua y jabón ya que parece que el uso de determinados antisépticos pueden retrasar su caída. Existe evidencia que indica que en condiciones de asepsia, el lavado previo de manos, el empleo de agua y jabón acompañado del correcto secado y el uso de una gasa limpia y seca siempre que sea necesario son suficientes para una correcta cicatrización del cordón. En aquellos ambientes en los que encontramos factores de riesgo para la infección del mismo, podremos utilizar soluciones antisépticas como alcohol 70º o clorhexidina al 4%, siendo este último más utilizado por su mayor eficacia.

Antes de cualquier separación física el bebé debe ser correctamente identificado en presencia de su madre o ambos progenitores si fuera posible, utilizando pulseras homologadas y recogiendo la huella plantar del bebé (aunque ésta no siempre es recogida de forma correcta y puede resultar ineficaz).

La profilaxis de la enfermedad hemorrágica del recién nacido (EHRN) y de la oftalmia neonatal son procedimientos de suma importancia pero que pueden posponerse hasta la estabilización del recién nacido en caso que sea necesario. En el recién nacido la vitamina K presenta una vida media corta que, añadido a las pequeñas reservas existentes, puede dar lugar a desarrollar un cuadro hemorrágico debido a este déficit. En este caso, presentan mayor riesgo aquellos bebés alimentados con lactancia materna exclusiva debido a que las fórmulas artificiales están suplementadas con vitamina K.

Las pautas más eficaces según la Asociación Española de Pediatría son:

  • Administración de 1 mg IM de vitamina K tras el nacimiento (no es necesario administrarla inmediatamente, podemos esperar a que finalice el contacto piel con piel precoz).
  • Administración de 2 mg oral de vitamina K, seguidos de 1 mg oral semanalmente hasta la semana 12 de vida. En aquellos niños alimentados con leche de fórmula, sólo será necesaria la administración puntual de 2 mg de vitamina K tras el nacimiento.

En la siguiente tabla aparecen ambas formas de administración y resultados obtenidos en diferentes países con respecto a la incidencia de EHRN tardía con diferentes métodos de administración:

País Admonistración Incidencia por 100.000
Holanda 1 mg oral al nacer seguido de 25 microgramos diarios hasta la 12 semanas 3,2 (1,2-6,9)
Alemania 2 mg oral al nacer seguido de 2 mg en semanas 1 y 4 0,44 (0,2-0,87)
Dinamarca 2 mg oral nacer seguido de 1 mg semanalmente hasta la semana 12 0
Gran Bretaña e irlanda

1 mg IM al nacer
1 mg oral al nacer
No profilaxis

0,1
2,9
6,2

 

Existe evidencia de que una única dosis de 1 mg IM de vitamina K al nacer es efectiva para prevenir la EHRN clásica (evidencia A).

Entre las desventajas de la administración IM podemos encontrar:

  1. El dolor, el cual podría mitigarse haciendo coincidir la inyección con el amamantamiento, utilizando el efecto analgésico del mismo.
  2. El riesgo de la inyección. Según la revisión realizada por la AEPED en 2010, el riesgo de daño neuromuscular local es muy bajo, no encontrándose ninguna complicación tras 420.000 administraciones de vitamina K intramuscular.

Las desventajas de la administración oral son, por lo otro lado, las siguientes:

  1. La falta de cumplimiento. La pauta oral requiere mantener durante 12 semanas las dosis de vitamina K, lo que dificulta en muchas ocasiones el correcto seguimiento del tratamiento. Países como Nueva Zelanda y Australia, ambos defensores de la pauta oral, volvieron a establecer la pauta intramuscular tras observar un aumento de los cosas de EHRN tardía.
  2. El fracaso demostrado de algunas pautas orales para poblaciones de riesgo que no se pueden identificar al nacer.

Si los padres se niegan a la profilaxis, deben ser informados por un especialista de los riesgos reales de no realizar la misma, recibiendo información de la evidencia científica existente acerca de la importancia de dicha profilaxis para prevenir muertes y secuelas.

La oftalmia neonatal consiste en una conjuntivitis con secreción que aparece normalmente en las 2 primeras semanas de vida. Si no existe un correcto tratamiento puede progresar dando numerosas complicaciones cuyo resultado final puede ser la ceguera. La infección se produce por contagio materno debido a la presencia de Neisseria gonorrhoeae y/o Chlamydia trachomatis en el canal del parto.

La profilaxis de la oftalmia neonatal consiste en la administración de pomada antibiótica en la primera hora de vida, práctica que no confiere riesgos para el recién nacido. Las pomadas más utilizadas son la tetraciclina al 1% y la eritromicina al 0,5%, ambas disponibles en forma de colirio y en formatos unidosis.

La administración de la vacuna de la hepatitis B va a depender de la comunidad en la que residas, hay dos pautas diferentes: una consiste en la administración de la primera dosis al nacimiento seguida de otra dosis a los 2 y 6 meses de edad, o bien una primera dosis a los 2 meses seguida de otra a los 4 y 6 meses.

Antes de recibir el alta hospitalaria es imprescindible que a tu bebé se le realice el diagnóstico precoz de metabolopatías conocido como “la prueba del talón” y el cribado de la hipoacusia (podrás encontrar información detallada sobre éstas en nuestra web).

Todos los cuidados que recibirá vuestro bebé al nacimiento irán enfocados a valorar su estado y su correcta adaptación al nuevo medio, detectando y previniendo de forma precoz posibles complicaciones. No dudéis en consultar con los profesionales sanitarios las dudas que tengáis, ellos estarán encantados de proporcionaros la información que necesitéis velando por vuestros intereses y los de vuestro bebé.

 

 

Sandra Sanchez Barron

Sandra Sanchez Barron

Matrona con experiencia en atencion especializada y visitas postparto a domicilio

mi pediatra en casa buzon sugerencias

Gabriela Darias Psicologa