Muerte súbita del lactante

Durante muchos años se consideraba la muerte súbita del lactante como algo “que tenía que pasar”, es decir, que a veces los bebés fallecían durante el sueño sin causa aparente. Este hecho trágico era irreversible, por lo que los pediatras eran incapaces de actuar en estos casos. Sin embargo, la aparición de varios estudios a lo largo de los años ha demostrado que poniendo en práctica ciertas medidas preventivas, se disminuía más de la mitad la incidencia de casos de muerte súbita; esto, en una población como España, supone salvar la vida a 450 bebés en un año.

El Comité de Lactancia Materna y el Grupo de Trabajo para el Estudio de la Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría han elaborado un documento de consenso de recomendaciones sobre el colecho, la lactancia materna y el síndrome de la muerte súbita del lactante, en el cual establece las pautas necesarias para disminuir al mínimo el número de estos casos.

Ver información:
http://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/libro_blanco_muerte_subita_3ed_.pdf

Sabemos que los recién nacidos son inmaduros en múltiples aspectos, de manera que el centro respiratorio (que se encarga de que los niños “no se olviden de respirar”) carece de la capacidad para mantener una respiración regular. En este sentido, se comprobó que aquellas medidas que dificulten la obstrucción de la vía aérea de los lactantes eran efectivas para la prevención de la muerte súbita:

  • Evitar el uso de colchones blandos.
  • No colocar peluches, cojines o almohadas en la cuna.
  • Comprobar que el colchón esté bien ceñido a la cuna, evitando la presencia de huecos en los cuales el bebé pueda quedar encajado.
  • Crear un ambiente SIN TABACO, tampoco se debe fumar en los exteriores, pues las partículas del tabaco quedan adheridas a la ropa y partes del cuerpo.
  • No cubrir la cabeza del bebé
  • Evitar el sobrecalentamiento del bebé, de manera que no debemos obsesionarnos en ponerle capas de ropa, sábanas o edredones.


Por otra parte, están aquellas medidas que favorecen una succión activa, ya que la succión estimula el centro respiratorio. Por ello se recomienda:

  • Lactancia materna exclusiva, los bebés lactan más por la noche, ya que la madre presenta más secreción de prolactina y producen más leche en este periodo del día. De la misma manera, por la noche aumenta la succión no nutritiva (con el fin de apego, calmarse o aliviar dolor), ya que la los estímulos dolorosos son más perceptibles en ausencia de estímulos externos (luces, sonidos…).
  • Muchos estudios han asociado el uso de la chupa con una disminución de la muerte súbita, probablemente en relación al mantenimiento de la succión nocturna.
  • El colecho tiene argumentos a favor y en contra: el colecho favorece las tomas nocturnas y, por tanto, que el bebé mantenga una succión activa. Sin embargo, un colecho sin precaución (incluimos aquí el colecho en superficies blandas, presencia de múltiples personas en la cama, cansancio excesivo, ambiente de consumo de drogas-tabaco-alcohol-sedantes, prematuros o niños con bajo peso al nacer) ha demostrado favorecer la muerte súbita del lactante. Lo ideal es establecer un “colecho seguro”, realizándolo con una cuna pegada a la cama o las llamadas “camas sidecar” que minimizan los riesgos.

Resumiendo…

La muerte súbita del lactante es una entidad que afecta al lactante, más frecuentemente en los primeros 4 meses de edad (de ahí que no se recomiende pasar al bebé a su habitación antes de esta edad) y que se ve favorecida por factores ambientales; por ello, debemos acostar al bebé en un lugar apropiado (superficie dura, sin objetos alrededor), evitar el sobrecalentamiento y promover una vida saludable (ausencia de alcohol, sedantes o tabaco).

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa