Prevención de intoxicaciones en el hogar

Desde edades tempranas, los bebés se interesan por el medio que les rodea. Desde que nacen ya se sienten entusiasmados por la voz de la madre; con pocos meses muestran interés por las luces y sonidos. En torno a los 4 meses, los lactantes comienzan a incorporarse para tener una mejor perspectiva del mundo que les rodea y esto se hace más evidente cuando comienzan a desplazarse. Es en ese preciso instante cuando debemos tener especial cuidado con los objetos que dejamos al alcance de los más pequeños.

Las intoxicaciones en el hogar son una causa frecuente de accidentes en los niños entre el año y los 5 años. Suelen producirse por dejar al alcance de los más pequeños los fármacos y, en menor frecuencia, se producen por errores en la dosificación de los medicamentos. Hay que tener especial cuidado en casa de los abuelos, ya que suele haber fármacos más peligrosos y suelen estar en lugares más accesibles.

La causa más frecuente de las intoxicaciones son los medicamentos (antitérmicos, anticatarrales y sedantes). En el primer caso, el paracetamol representa 1 de cada 5 intoxicaciones en niños; su incidencia ha disminuido tras incorporarse los tapones de seguridad a los envases. A pesar de esto, es recomendable siempre recetar el envase más pequeño, para que en caso de acceso al bote, la dosis ingerida sea siempre la menor posible.

Tras los medicamentos, vienen los cáusticos (ácidos o bases) que suelen ser productos de limpieza (lejías, detergentes, suavizantes…); el 80% se producen en niños menores de 3 años. Su principal efecto se produce “por contacto”, ya que reaccionan químicamente con los tejidos pudiendo provocar síntomas pulmonares y digestivos severos. En tercer lugar (y no por ello menos peligrosos) estarían la ingesta de hidrocarburos (disolventes, insecticidas y tintas de impresora).

Por otro lado, hay numerosos productos en los hogares que no resultan tóxicos si son ingeridos, salvo que se haga en cantidades muy grandes:

 

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Cuadro extraído de protocolo de la AEP

¿Por qué ocurren las intoxicaciones?

Como hemos reseñado, la curiosidad de los más pequeños hace que exploren todos los compartimentos de la casa y ese es el principal motivo por el que se producen las intoxicaciones. De este hecho, se derivan cuales son las principales medidas preventivas para evitarlas:

  • No dejar medicamentos al alcance de los niños (tener en cuenta que a ciertas edades ya trepan, por lo que deberán guardarse bajo llave o armarios con cierres de seguridad).
  • No cambiar los medicamentos a otros envases, ya que puede confundir a los niños.
  • Nunca se deben dar los envases de los medicamentos como si fueran juguetes.
  • No se deben almacenar los medicamentos en casa, de manera que al finalizar su uso, deberían entregarse en la farmacia.
  • No administrar medicamentos comparándolos con golosinas (muchos padres utilizan esta artimaña para que los niños se los tomen).
  • Comprobar siempre la dosis prescrita por el pediatra.
  • Si se administra un antitérmico por cuenta propia, comprobar la dosis previamente a su administración.
  • Los padres deben evitar tomar medicamentos delante de los niños, para evitar las conductas de imitación.

¿Cómo debemos actuar ante una sospecha de intoxicación?

Una de las REGLAS DE ORO es, ante la duda, actuar como si el niño hubiese ingerido el tóxico.

  • Lo primero, como en todas las situaciones de urgencias, debemos mantener la calma.
  • Se debe conocer el número de toxicología (915-620420) donde nos pueden facilitar cómo actuar inicialmente. Asimismo, podemos ponernos en contacto con el 112 o con un centro sanitario.
  • La ausencia de síntomas iniciales no conlleva que el producto ingerido no sea tóxico (hay fármacos como el hierro o algunos sedantes) que pueden presentar síntomas potencialmente graves con el paso de las horas.
  • Idealmente, debemos identificar el producto que el niño ha ingerido (marca, cantidad), en caso de tratarse de un producto de limpieza se podría sacar una foto al etiquetado.
  • Si el tóxico entró en contacto con piel o mucosas, debemos aclarar con agua abundantemente.
  • Si el tóxico se ha ingerido, no se debe provocar el vómito ni administrar leche u otros productos.

Más información en los siguientes enlaces:

http://www.seup.org/pdf_public/gt/intox_manual3_enr.pdf

http://www.aeped.es/comite-seguridad-y-prevencion-lesiones-no-intencionadas-en-infancia

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa