Síndrome del niño zarandeado

La paciencia es una virtud que los padres poseen o deben aprender en los primeros meses de vida del bebé, ya que como es lógico, es en esta época cuando los lactantes demandan más atenciones. Es frecuente que empiecen las noches sin dormir bien y el cansancio comience a hacer mella. Quizás, fruto de dicho cansancio y del nerviosismo, a veces actuemos de una forma inadecuada ante ciertas situaciones.

¿Qué es el síndrome del niño zarandeado?

Es importante resaltar que NO ES UNA ENFERMEDAD CON LA QUE SE NACE, lo cual hace más grave aún si cabe esta entidad. Se trata de niños completamente sanos a los cuales, en un determinado momento, se les sacude ya sea con el fin de silenciar su llanto o por una situación en la cual creamos que el niño está en peligro (por ejemplo un atragantamiento). Es suficiente un zarandeo inferior a los 5 segundos de duración para producir lesiones muy graves en el bebé.

¿Por qué se produce?

Son varios los factores que intervienen. En primer lugar, la cabeza del bebé es proporcionalmente más grande con respecto al resto del cuerpo que los adultos, llegando a representar hasta una cuarta parte del mismo, por lo que la cabeza del bebé supone un peso considerable. Además, a edades tempranas la musculatura del cuello no está del todo desarrollada (más aún por debajo de los 3 meses, que es cuando empiezan a sostener la cabeza). Por otra parte, el cerebro del niño está en crecimiento y no ocupa todo el volumen del cráneo, de manera que queda un espacio virtual (normalmente relleno de líquido), que ante una sacudida permite que el cerebro “acelere” y choque contra el cráneo. Finalmente, si la sacudida termina contra un objeto, aunque sea blando (tal como una almohada), el cerebro sufre golpes al acelerar y frenar.

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¿Qué síntomas produce?

Inicialmente, podemos apreciar que el niño esté más irritable de lo habitual o, por el contrario, que esté más somnoliento. El síndrome del niño zarandeado produce lesiones extremadamente graves como hemorragias cerebrales, hemorragias retinianas (parte posterior del ojo), crisis convulsivas, pudiendo llegar a causar la muerte. Los niños que sobreviven, pueden tener secuelas de por vida tales como retraso mental severo, ceguera permanente, parálisis cerebral o epilepsia.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

  • NUNCA se debe zarandear a un niño, bajo ningún concepto.
  • El llanto es mecanismo fisiológico por el cual el bebé expresa que tiene alguna necesidad: tiene hambre, tiene frío o calor, está incómodo porque tiene un pañal sucio o simplemente demanda atención y cariño. En otras ocasiones, el bebé está irritable porque está enfermo. Debemos descartar todas las opciones para dar con la solución más adecuada.
  • Ante el llanto mantenido del bebé y el cansancio acumulado de los padres, debemos buscar apoyo para el cuidado de los niños, de manera que la afrontación de algunas situaciones es más adecuada cuando se está descansado.
  • Si estamos ante un atrangantamiento del bebé, lo más adecuado es no perder la calma, colocarlo boca abajo apoyado sobre el brazo, con la cabeza situada sobre la mano y en un nivel inferior al resto del brazo, mientras golpeamos suavemente con la otra mano en la espalda del bebé.

 

 

 

 

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa