Vitamina D: Indicaciones y falsos mitos

La vitamina D es una sustancia cuya principal función es favorecer la absorción de calcio a nivel intestinal y contribuir al metabolismo óseo, mejorando la mineralización de los huesos. El ser humano la obtiene de 2 maneras: de la dieta (actualmente los lácteos y fórmulas artificiales vienen enriquecidos con esta vitamina, pescado azul y setas, siempre que hayan estado tiempo suficiente expuestas al sol) y, la más importante, se forma a partir del colesterol de la piel EXPUESTA A LA LUZ SOLAR. La vitamina D, posteriormente, tiene que pasar por 2 procesos de activación, uno en el hígado y otro en el riñón, para ser activa y poder realizar sus funciones en el organismo.

La deficiencia de esta vitamina produce una enfermedad, el raquitismo, que se caracteriza entre otras cosas por talla baja, deformidades esqueléticas y dentales. En edades precoces, el raquitismo puede provocar cierre tardío de la fontanela y es por ello que se ha creado el FALSO MITO de que la vitamina D se prescribe para su cierre, lo cual no es cierto.

Las recomendaciones actuales (tanto de la Asociación Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría) es la suplementación de 400 UI de vitamina D al día, en aquellos niños que están con lactancia materna o hasta que tomen al menos un litro de leche de fórmula al día.

Entonces surge una pregunta: ¿Por qué hay pediatras que la mandan y pediatras que no?: Pues bien, la mayoría de los pediatras son conscientes de esta indicación pero, como todo, hay que valorar cada caso en particular. Las recomendaciones son a nivel general, sin importar la latitud ni las horas de sol que hay en cada zona; la intención es reducir al máximo la incidencia de raquitismo por la carencia de vitamina D. La fuente más importante de vitamina D la produce el propio cuerpo, a partir del colesterol de la piel, con la exposición a la luz solar. En este sentido, se presupone también que la mayoría de los bebés van por la calle con ropa, siendo mínima las partes de la piel que quedan expuestas. Por ello, si aprovechamos las primeras horas de sol de la mañana y las últimas de la tarde (las menos dañinas) y exponemos al bebé durante 10-15 minutos en pañal; la cantidad de vitamina D que se produce suele ser mas que suficiente. El pediatra valorará cada caso en particular, comprobando que la exposición al sol sea adecuada e indicando a vitamina D según su criterio. Es necesario recordar que los complejos que aportan vitamina D (unos preparados más que otros), pueden inducir un aumento de los cólicos, a veces llamativo, con la consecuente pérdida de calidad de vida en el bebé y sus padres. En estos casos, contemplar la exposición al sol durante unos minutos puede ser una alternativa adecuada.

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa