Mi bebé no concilia el sueño… ¿Qué debo hacer?

El sueño del bebé es un tema muy controvertido, de manera que cualquier profesional que de su opinión tendrá opiniones a favor y en contra. Hay muchísimos métodos creados para facilitar el sueño del bebé, prácticamente todos nacidos en Estados Unidos, y otros que han nacido por modificaciones de los primeros. Curiosamente, todos funcionan en un alto porcentaje…quizás porque en la evolución del proceso del sueño, este va madurando hasta asemejarse a la de la vida adulta.

Prácticamente todos los métodos para intentar que los niños se duerman por sí solos precozmente son útiles; se resumen en 2 grupos principales: los métodos a favor del llanto del bebé y los que evitan el llanto durante la inducción al sueño. Tanto unos como los otros suelen coincidir en los siguientes aspectos: Establecer unos hábitos con respecto al sueño: las siestas no deben hacerse en completa oscuridad e, incluso, se debe hacer con los ruidos cotidianos del día a día (dormir a oscuras y sin ruidos debe únicamente hacerse por la noche); asimismo, se recomienda que la cuna idealmente sólo sea para por la noche y para las siestas podría utilizarse un capazo. Debe utilizarse un “objeto inductor del sueño”, que consiste en una tela o muñeco que SOLO SE USE a la hora de dormir, para que el bebé lo utilice para dormirse por sí solo si se despierta por la noche. Antes de acostarlo deben realizarse la misma rutina tales como leerle un cuento o cantarle; no es conveniente arrullarlo o pasearlo en el cochecito para dormirlo, ya que eso favorecería la necesidad de estas rutinas para conciliar el sueño.

Hablemos ahora de los métodos para dormir. En primer lugar están aquellos que dejan llorar al bebé; los que abogan por estos métodos consideran que la conciliación del sueño es una habilidad que los bebés deben adquirir, y que el llanto es un efecto colateral en el proceso de conseguirlo. La base de estos métodos consiste en dejar al niño en la cuna, darle las buenas noches y salir de la habitación. Si el niño llora, se espera un tiempo determinado (diferente según el método empleado), tras el mismo, si el bebé sigue llorando, se entra en la habitación y, sin cogerlo en brazos, intentamos tranquilizarle hablándole y tocándole (este proceso durará uno o dos minutos), tras lo cual volvemos a salir y se espera otro tiempo determinado para volver a entrar. La clave de estos métodos reside en ir aumentando cada vez más los tiempos de espera y suelen verse resultados en la primera semana.
Por otra parte, comentan que los métodos que animan a no dejar llorar al bebé los hace muy dependientes de los padres e incapaces después de conciliar por sí solos.

Cuando se realizan este tipo de métodos debemos de tener claras ciertas ideas:

  1. Los padres deben ponerse de acuerdo antes de comenzar a poner el método en práctica, ya que deben estar psicológicamente preparados y, sobre todo, deben ser constantes.
  2. Habrán noches difíciles, ya que oír llorar al bebé y no ir a atenderlo puede ser muy duro.
  3. Intentar que los tiempo de espera sean “agradables”, es decir, usar ese tiempo con la pareja para hacer algo juntos.
  4. Finalmente, adaptar los tiempos según la familia. Puede que los tiempos establecidos por los métodos “se hagan eternos” para la familia, por lo que se pueden flexibilizar, realizando tiempos de espera más cortos o estableciendo un mayor periodo en el que durará el método.

Los defensores de los métodos que animan a “no hacer llorar a los bebés” defienden que si hacemos llorar a los bebés no estamos atendiendo sus necesidades fisiológicas (demanda de atención, cariño y compañía) y que además estarán traicionando la confianza que han depositado en los padres. Fomentan el dormir con el bebé, acunarlo, el contacto estrecho y que se duerma dándole el pecho.

Para lograr que el bebé consiga por medio de estos métodos que concilie el sueño solo recomiendan una serie de premisas:

  1. Ponerlo frecuentemente al pecho de día, de manera que por la noche no se despierte tan a menudo a comer.
  2. Establecer un horario de siesta regular, estableciendo así una rutina.
  3. Acostar al bebé temprano. Está ampliamente extendido que los bebés se acuesten tarde para que se duerman más fácilmente cuando está agotados. Nada más lejos de la realidad. El cansancio extremo puede dificultad la conciliación del sueño; de hecho, los niños que se acuestan antes son también los que más horas duermen.
  4. Establecer horarios de rutina poco a poco: no hacer cambios brucos sino paulatinamente.
  5. Utilizar sonidos repetitivos (por ejemplo utilizar siempre la misma frase), de manera que pueda convertirse en la frase “inductora del sueño”, cuando el bebé la relacione con ello.
  6. Si el bebé hace ruido, pero no se despierta, no lo estimules.

¿Cuáles de los métodos es más eficaz? Depende de la familia y los niños. Hay que individualizar cada caso, según la personalidad de los padres y siempre contando con ellos para tomar una decisión.

Nuestra opinión es la siguiente: Cuando un bebé nace, duerme una media de 16 horas al día, con pequeños despertares para comer. Además, durante su desarrollo ha estado en un ambiente tranquilo (el líquido amniótico actúa de aislante ante estímulos táctiles y sonoros) y en completa oscuridad. Al nacer, el bebé tiene que adaptarse a un ritmo sueño-vigilia determinado por las horas de sol, lo cual conlleva un proceso de adaptación y este proceso puede prolongarse hasta los 3 años. Algunos autores señalan que hasta un 70% de los niños, al año de edad, tienen “problemas de sueño”; probablemente, si un 70% de los niños duermen de una manera determinada, NO SE TRATE DE UN PROBLEMA SINO DE LA NORMALIDAD. Si observamos un niño con supuestos “problemas de sueño”, tales como despertares frecuentes, comprobaremos que son niños completamente sanos, con una curva de peso adecuada, con un desarrollo psicomotor normal, que juegan y tienen una vitalidad extrema; por tanto, no se trata de un problema en sí. La sociedad actual requiere que los padres trabajen, se despierten temprano y necesitan descansar para poder realizar estas tareas en condiciones (y es precisamente ahí donde reside el problema: SE INTENTA ACELERAR EL PROCESO NORMAL DE EVOLUCIÓN DEL PATRÓN DE SUEÑO, para que los padres puedan afrontar con garantías las cargas de la vida diaria). En civilizaciones donde las madres se encargan exclusivamente del cuidado del bebé, probablemente no se hable de este tema como un problema.

Por tanto, lo ideal sería que sea el propio niño quien marque los pasos y que los padres se pongan de acuerdo de cómo quieren afrontar el problema. Probablemente, los métodos que permiten el llanto del bebé obtenga resultados más rápidos pero nosotros dejaríamos estos métodos para aquellas familias en el cual el cansancio acumulado de noches sin dormir estén haciendo mella en la vida conyugal y en la calidad de vida de los progenitores, ya que a veces mantener esta situación puede ser mucho peor que unos días de llanto del bebé.

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa