Alergia a la proteína de leche de vaca

¿Qué es la alergia a la proteína de leche de vaca o APLV?

La APLV no es más que una hipersensibilidad alérgica a las proteínas de la leche de la vaca, es decir, que la persona cuando bebe la leche de vaca o se come algún derivado lácteo de la misma presenta una serie de síntomas adversos. Además estas personas suelen tener una alergia a leches de otros alimentos por sensibilidad cruzada, y un 20% de los niños con alergia a la PLV pueden ser alérgicos a la carne de vaca. Cada vez más esta alergia alimentaria y otros tipos de alergia son más frecuentes en nuestro medio.

¿Qué tipos de APLV existen?

Podemos encontrar dos tipos de alergia alimentaria, las llamadas alergias mediadas por IgE (Inmunoglobulina E), que normalmente causan reacciones de tipo inmediato (desde pocos minutos tras la ingesta del alimento al que se tiene alergia, hasta las 2 primeras horas) y las no mediadas por IgE que normalmente causan síntomas de tipo tardío (desde las 2 primeras horas, hasta días después) y que clásicamente se llamaban intolerancias a la leche. Esta definición ha quedado en desuso porque induce al error con la intolerancia a la lactosa, la cual es una enfermedad totalmente distinta.

¿Qué síntomas puede presentar mi bebe?

Los síntomas que podemos encontrar en nuestros bebes son síntomas generales como irritabilidad, mal estar general, llanto incontrolado, síntomas digestivos como vómitos, diarreas, diarreas con moco o sangre, síntomas en la piel como dermatitis atópica, urticaria (machas rojas elevadas que suelen picar mucho), hinchazón de los labios, de boca, y síntomas respiratorios como tos, dificultad para respirar, y cuadros respiratorios como broncoespasmos que pueden ser repetitivos. En ocasiones se pueden presentar cuadros muy peligrosos de alergia muy severa que pueden poner en riesgo la vida de nuestro bebes como es el shock anafiláctico.

¿Qué hago si mi bebé presenta estos síntomas tras beber leche de vaca?

Si tu bebe presenta estos síntomas, lo mejor es que llames a la ambulancia si estos son muy graves o vayas al Servicio de Urgencias más cercano. Es muy importante que valoren a tu bebé y le den medicamentos si los precisa, ya que puede estar en juego la vida de tu bebé.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en los síntomas del bebé cuando se le da la leche o algún derivado lácteo y en observar que ocurre cuando se lo retiramos durante algunas semanas y lo que sucede si se reintroduce de nuevo la leche. Además de esto, existen una serie de pruebas para ayudar en el diagnóstico. En las alergias no mediadas por IgE las pruebas que existen van a dar negativas, en cambio, en las mediadas por IgE van a ser positivas. Estas pruebas son cutáneas y de sangre. Las pruebas cutáneas consisten en poner en contacto la piel del bebé con las proteínas de leche de vaca pinchándoles con un aguja fina, bien con preparados comerciales, es el llamado Prick Test o directamente con la leche directamente, que es el Prick-prick Test y se observa la reacción que presenta en la piel (es positiva si se inflama uso milímetros) y si aparece algún síntoma de los anteriormente descrito. También existe el Patch Test que es igual al Prick Test, pero lo que se coloca en la piel es un parche preparado con las proteínas de la leche. En las pruebas sanguíneas lo que vamos a determinar es si el bebe tiene anticuerpos frente a la leche este es la Inmunoglobulina E específica frente a las proteínas de leche de vaca. Esto no siempre quiere decir que es alergia, sino “sensibilidad” a la proteína de leche de vaca. Por lo tanto, no todos los que tienen la prueba de sangre positiva quiere decir que sean alérgicos, para esto además tienen que presentar síntomas cuando beben proteína de leche de vaca. Yo puedo tener el test en sangre positivo y no ser alérgico. Muchas veces el diagnóstico de estas alteraciones es difícil, por eso, se recurre a la prueba de eliminación que no es más que retirar la leche durante varias semanas normalmente y ver si mejora o no el bebé y posteriormente hacer el test de provocación que consiste en reintroducir la leche para ver si aparecen síntomas de nuevo. Esta prueba se considera como la de mayor peso para el diagnóstico de la APLV sea o no mediada por IgE.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento es muy simple, hacer una dieta exenta de proteínas de la leche de vaca. También hay que evitar la inhalación y el contacto con ellas. No se recomienda sustituir la leche de vaca por la de otros rumiantes como la cabra o la oveja porque existen muchas sensibilidades cruzadas en un alto porcentaje de los pacientes y pueden aparecer reacciones desagradables. Si el bebe esta lactado a fórmula artificial hay que retirarle la fórmula artificial normal y sustituirla por fórmulas artificiales especiales. Normalmente se prefiere utilizar fórmulas hidrolizadas extensas, que son las fórmulas normales a las que se le hidrolizan (se parten) las proteínas para que no tengan efecto alérgico, es decir, se hacen hipoalergénicas. El problema es que son muy caras y tienen mal sabor. En algunos niños se pueden utilizar fórmulas de soja, salvo que el bebé tenga una alergia no mediada por IgE, haya tenido síntomas digestivos o una reacción alérgica severa. Su ventaja es que son más baratas y tienen mejor sabor, pero nutricionalmente son peores que los hidrolizados por los que hay que suplementarlos con algunos aminoácidos, hierro, zinc y yodo entre otros micronutrientes. La otra desventaja es que tienen fitoestrógenos que potencialmente podrían provocar efectos secundarios indeseables por parecerse a los estrógenos de nuestro organismo. Recientemente han salido al mercado otras fórmulas de hidrolizado de arroz, que han demostrado ser eficaces y seguras a corto plazo, aunque queda por ver estos resultados a largo plazo. Por esto se consideran como alternativa de las fórmulas especiales comentadas previamente. Algunas ocasiones, los bebés no toleran estas fórmulas artificiales especiales o si han presentado una alergia muy severa, se recurre a las fórmulas elementales, que son las fórmulas hidrolizadas extensas a las que se realiza una mayor hidrólisis de las proteínas (se las parte aún más), haciéndolas totalmente hipoalergénicas. Su desventaja es que presentan aún peor sabor y son más caras. Una cosa a tener en cuenta es que cuando cambiamos de fórmulas las deposiciones de nuestro bebé van a variar, siendo verdosas y pastosas cuando se les de una formula hidrolizada extensa. Esto es completamente normal.

No se recomiendan las leches de herboristería (avena, soja, arroz, almendra) que NO estén modificadas y adaptadas para dárselas a los bebes con estos problemas porque nutricionalmente son muy incompletas y los sometemos a un riesgo importante para su salud.

Si el bebé está con lactancia materna exclusiva se deberá de retirar en la mamá la leche de vaca y sus derivados. Si no existe mejoría se puede intentar retirar otros alimentos alergénicos como son el huevo, la soja, etc. Si aún así no existe mejoría de los síntomas en algunos casos (que son muy seleccionados) se debe de retirar la leche materna y probar con una fórmula hidrolizada extensa para ver si existe mejoría o no.

Además de todo esto, otra cosa muy importante son los alimentos que puedan contener leche de vaca o trazas de PLV. Es muy importante mirar el etiquetado de los productos, ya que ciertos ingredientes pueden contener leche de vaca o sus derivados sin decirlo explícitamente. Por tanto, deberás evitar darle a tu bebé: caseína, lactoalbúmina, mantequilla, margarina, queso. Acidulantes E-325, E-326 y E-327 (lactato sódico, potásico y cálcico). Conservantes E-270 (ác. Láctico) salvo que sea sintético y garantice no proteinas de leche de vaca. Emulsionantes: E-472 y E-478 (ésteres lácticos). Emulgentes: E-481 (lactato sódico) y E-482 (lactilato cálcico). Nutrientes: E-585 (lactato férrico). Espesantes: H-4511, H-4512 y H-4513 (caseinato cálcico, sódico y potásico) Lactosa, permitido si es sintético y se garantiza la no presencia de proteína de leche de vaca.

En cuanto a la alimentación complementaria deberá seguir la introducción de los alimentos igual que el resto de bebes y no se deberá de retrasar la introducción de alimentos más alergénicos como el huevo o el pescado, salvo que exista una sensibilización importante o alergia a los mismos.

¿Siempre va a tener que llevar esta dieta?

La evolución normal de la APLV es a desaparecer, quitándose normalmente en la mitad de los niños al año de vida y casi todos los niños a los 5 años. Un pequeño porcentaje de los pacientes va a presentar alergia toda su vida. Por ello, hay que ir realizando controles del bebé, normalmente con analíticas para saber la evolución de los niveles de alergia en sangre y así poder determinar si ya podría tolerar la leche de vaca. Si esto es así, se hace una prueba de provocación que consiste en darle la leche de vaca de manera controlada y ver si presenta síntomas o no el bebe.

¿Existe alguna prevención que pueda hacer para evitarle la alergia a la proteína de leche de vaca?

De momento las recomendaciones que hay, dicen que no hay que hacer ninguna intervención en mujeres embarazadas, ni en bebes lactados al pecho que no tienen familiares de primer grado (padre, madre y hermanos) alérgicos a la proteína de leche de vaca. Lo único que está recomendado es que en aquellos pacientes con un familiar de primer grado con alergia clara, que si éste necesita de manera puntual un suplemento a la lactancia materna, que sea una formula hidrolizada extensa durante los 4 primeros meses de vida, y después que tengan una alimentación como el resto de bebes sin alergia.

Dr. José Ramón Alberto Alonso

Dr. José Ramón Alberto Alonso

Pediatra especializado en enfermedades que afectan al aparato digestivo desde el nacimiento hasta la adolescencia, es decir aquellos problemas de salud digestivos, del hígado o nutricionales. Estas enfermedades pueden comprender desde enfermedades "más banales" como el estreñimiento, reflujo gastroesfágico, la alergia a las proteínas de leche de vaca, u otras más importantes como la enfermedad inflamatoria intestinal.

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Gabriela Darias Psicologa