Convulsiones febriles

¿Qué son las convulsiones febriles?

Como su propio nombre indican, son convulsiones que se producen en el contexto de un proceso febril. Para etiquetarlas como tal, se requieren una serie de premisas:

  • Que dicho proceso febril no se deba a una infección del sistema nervioso central (SNC), tales como una meningitis o una encefalitis.
  • Que no haya antecedente de parálisis cerebral infantil o malformaciones del SNC.
  • Que no haya antecedentes de convulsiones afebriles.

¿A qué se deben? ¿En qué consisten?

Se desconoce la causa de por qué se producen las convulsiones febriles; pero se sabe que hay factores genéticos asociados (en estudios hechos en gemelos y mellizos se comprobó que, en los primeros, más de un 50% tenía convulsiones febriles si su hermano las tenía, bajando a en torno de un 15% en el caso de mellizos). Sin embargo, se conocen perfectamente cuales son sus características más frecuentes:

  • Se producen habitualmente entre los 6 meses y los 5 años de edad, con un pico de incidencia en torno a los 18 meses.
  • Se pueden producir con cualquier temperatura; aunque más que por la cuantía, suelen ser provocadas por ascensos o descensos bruscos de la misma.
  • Lo más habitual es que sean tónico-clónico generalizadas (esto significa que los niños se ponen primero rígidos, para posteriormente producirse sacudidas de las cuatro extremidades, pudiéndose presentar también retroversión ocular y desviación de la cabeza hacia un lado), no suelen superar los 15 minutos de duración y no es frecuente que se repita el episodio en las 24 horas siguientes.

Mi hijo ha tenido una convulsión febril en una ocasión…¿Tiene más riesgo de sufrir otro episodio?

Dado el componente genético que presentan, efectivamente los niños que han sufrido una convulsión febril tiene más riesgo que otros niños de sufrir dichos episodios. Dicho riesgo es mayor en las siguientes situaciones:

  • Si la primera convulsión febril se produjo antes de los 12 meses de edad.
  • En los siguientes 6-12 meses de la primera convulsión febril.
  • Si ha tenido ya varios episodios previos de convulsiones febriles.
  • En los hermanos de niños con convulsiones febriles.

Las convulsiones febriles son raras después de los 5 años de edad; y solo un porcentaje muy pequeño podría tener una epilepsia en la edad adulto. Si la población general tiene un riesgo del 1%, en un niño que ha sufrido convulsiones febriles sería del 3 al 7%.

¿Qué consecuencias puede tener?

Las convulsiones febriles no suelen dejar secuelas en los niños que la sufren, incluso aquellas de larga duración. De hecho, en las convulsiones febriles recurrentes no se recomienda de forma rutinaria el tratamiento preventivo de las mismas.

Es importante tranquilizar a los padres y enseñarles a actuar en una situación que les genera bastante ansiedad. Se debe realizar un buen control de la temperatura (tanto con medidas físicas como farmacológicas) y actuar con tranquilidad en casa ante una crisis febril; se debe acudir al hospital siempre que la convulsión se prolongue en el tiempo o si se ha administrado algún tipo de medicación sedante.

¿Cómo se trata la convulsión febril?

NO ESTÁ INDICADA DE FORMA RUTINARIA el uso de diacepam rectal (es un fármaco que deprime también la función respiratoria) en una convulsión febril. Inicialmente debe colocarse al niño en posición de seguridad y esperar; cuando llevemos 3-5 minutos de duración podemos administrarlo (5 mg en niños menores de 2 años y 10 mg en niños mayores de 2 años) y acudir a un centro hospitalario. El uso de diacepam debe estar indicado por un pediatra y bajo las circunstancias que él prescriba.

El tratamiento preventivo, ya sea continuo o intermitente, NO ESTÁ RECOMENDADO en niños con una o más convulsiones febriles. Se indica en casos muy seleccionados:

  • Primera convulsión febril en niños menores de 12 meses (dada la alta probabilidad de recurrencia).
  • Múltiples episodios de crisis febriles complejas (de características atípicas).
  • Alteraciones neurológicas previas.
  • Antecedentes familiares importantes de epilepsia.

Resumiendo…

Las convulsiones febriles, a pesar de ser muy llamativas y creas gran ansiedad en la familia, son episodios BENIGNOS. La gran mayoría desaparecen cuando los niños crecen y NO DEJAN SECUELAS.

Hay siempre que informar a los padres de la mayor probabilidad de que tenga más episodios. Los hermanos también tienen una mayor probabilidad que otros niños de padecer convulsiones febriles.

El tratamiento domiciliario con diacepam rectal estaría indicado en convulsiones febriles de LARGA DURACIÓN y bajo las recomendaciones de tu pediatra. El tratamiento preventivo NO ESTÁ INDICADO de forma rutinaria y se deja para casos muy seleccionados.

 

Iván Abreu Yanes.

Especialista en Pediatría y Puericultura.

Ivan Abreu Yanes

Ivan Abreu Yanes

Soy pediatra en Hospiten Rambla. Me he especializado en la rama de Cardiología pediátrica, haciendo especial hincapié en las cardiopatías congénitas; las cuales además de su abordaje postnatal,es importante su conocimiento antes del nacimiento,para poder explicar a los padres la posible evolución de las mismas; aliviando así la ansiedad de la incertidumbre.

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Gabriela Darias Psicologa