Estreñimiento en la infancia

El estreñimiento se define como una defecación insatisfactoria, bien sea por frecuente o dificultosa, teniendo en cuenta que los parámetros de normalidad varían según la edad del niño.

Existen una serie de criterios diagnósticos que si el niño los cumple, durante al menos unas semanas, que suelen ser unas ocho, se diagnostica de trastorno defecatorio. Es muy importante saber que no sólo son niños estreñidos aquellos que van muy pocas veces al baño o defecan poco, es decir, que un niño que va al baño todos los días, podría ser estreñido si sus heces son muy grandes, duras y secas y le incomoda cuando defeca. Incluso en ocasiones, en estreñimientos muy severos, puede aparecer la “encopresis” teniendo el niño escapes de heces que ocurren por rebosamiento, manchando así la ropa interior.

Las causas del estreñimiento son varias. Puede ser debido a cambios en la dieta habitual, por la retirada del pañal (éste, suele ser un período crítico), una fisura anal, falta de tiempo para defecar, los inodoros sucios, o que el niño esté enfermo por otra causa y ésta sea la que le provoque el estreñimiento. Todo esto puede provocar en el niño miedo a la defecación y actitudes de retención, que hacen que el recto se agrande por tener mayor cantidad de heces, dando lugar a una deposiciones de mayor volumen y consistencia. Esto a su vez provoca una defecación dolorosa y un enlentecimiento del movimiento de las heces por el intestino, de manera que se absorbe más agua, haciéndolas más duras. Finalmente, si esto persiste puede dar lugar a que el esfínter anal se relaje de manera involuntaria, dando lugar a la incontinencia fecal.

La inmensa mayoría (90-95%) de los estreñimientos son funcionales, es decir, que ninguna enfermedad lo causa, sino que se debe a los hábitos de cada niño o son secundarios a enfermedades banales, sobre todo en los niños mayores de 1 año. El pediatra buscará una serie de síntomas de alarma que le harán sospechar que el estreñimiento no sea funcional. Para ello es importante que haga una buena historia clínica y una exploración minuciosa. De entrada, el tacto rectal, no suele ser necesario en la mayoría de los casos, aunque puede que haya que hacérselo. Lo mismo ocurre con las pruebas, en la mayoría de los casos no está indicado hacerle ninguna, salvo que se sospeche que el estreñimiento no sea funcional o no responda al tratamiento.

Existen dos entidades como la disquecia y el pseudoestreñimiento del lactante, que son causas de falso estreñimiento y que muchas veces provocan confusión en los padres. La disquecia del lactante son episodios de dolor y llanto que se producen antes de expulsar las heces blandas y normales, y el pseudoestreñimiento del lactante es la disminución normal del ritmo intestinal que ocurre en los lactantes generalmente alimentados con lactancia materna exclusiva y se suele dar sobre el mes de vida. En este caso puede ser normal que las deposiciones ocurran incluso cada 2-3 semanas aunque lo habitual es que sea entre 4-6 días. Estos dos causas no son enfermedades y no precisan de tratamiento.

El tratamiento va a variar según la edad, aunque cada vez más se usan una serie de laxantes llamados Polietilenglicoles, que se dan por boca, son muy seguros y efectivos, no suelen tener efectos importantes y no hay estudios de que los niños “se acostumbren a ellos”. Además se puede dar una “pauta de desimpactación” por boca cuando los niños tienen un estreñimiento muy severo, y así conseguir que defequen. Los enemas también se utilizan, pero cada vez menos, y solo cuando se precisen, en caso de estreñimientos muy severos, solos o junto a tratamiento por boca. De cualquier manera lo que es fundamental, son las recomendaciones higienico-dietéticas para el estreñimiento y que se enumeran a continuación:

  • A partir de los 2-3 años, hay que intentar crear en los niños un patrón defecatorio normal. Normalmente es a los 24 meses, cuando los niños tienen el desarrollo psicomotriz y neurológico adecuado para hacerlo.
  • Evitar los baños hostiles (sucios, mojados, con falta de higiene…).
  • Sentarse en el baño 5-10 min, de 2 a 3 veces al día, en horas fijas, después de las comidas, aprovechando el reflejo gastrocólico, que es un reflejo que existe después de comer y facilita ir al baño.
    Utilizar si es necesario reductores o tapas pequeñas en las tazas del inodoro. Tendrán siempre que tener los pies en el suelo, y si el retrete es muy alto, se le facilitará un pequeño banco, cuya altura le permita reposar los pies, para que puedan sentirse cómodos.
  • Una familia organizada, capaz de realizar un seguimiento contínuo del niño y que además es paciente y comprensiva ante las posibles recaídas, representa el mejor ambiente para la evolución satisfactoria del estreñimiento.
  • Fomentar el ejercicio físico diario.
  • Utilizar el refuerzo positivo ante los éxitos-fracasos del tratamiento reafirmando la confianza de los niños en su posibilidades de curación.
  • Restringir la toma de lácteos diaria, así como alimentos astringentes: arroz, manzana, plátano, zanahoria...
  • Fomentar una dieta con frutas, verduras y cereales rica en fibra. Si el niño no sigue una dieta en fibra, existen suplementos de fibra por boca.
  • Beber la cantidad de agua diaria recomendada para su edad.
  • Evitar el uso de papel higiénico. La limpieza de la región anal es mejor con agua y jabón con pH neutro o toallitas higiénicas destinadas a tal fin.

Otro aspecto importante son las fisuras anales. Es imprescindible detectarlas y tratarlas de manera enérgica, puesto que si no las curamos, el estreñimiento se prolongará en el tiempo. Para las fisuras anales es imprescindible mantener la zona limpia. Se pueden hacer asientos de baños con agua templada y sal, además de utilizar una pomada cicatrizante, de corticoides y/o anestésica.

El pronóstico del estreñimiento depende de la causa, pero normalmente es bueno si se diagnostica y trata a tiempo. Esta es la clave para que el estreñimiento no se prolongue en el tiempo y tenga una evolución tórpida.

Dr. José Ramón Alberto Alonso

Dr. José Ramón Alberto Alonso

Pediatra especializado en enfermedades que afectan al aparato digestivo desde el nacimiento hasta la adolescencia, es decir aquellos problemas de salud digestivos, del hígado o nutricionales. Estas enfermedades pueden comprender desde enfermedades "más banales" como el estreñimiento, reflujo gastroesfágico, la alergia a las proteínas de leche de vaca, u otras más importantes como la enfermedad inflamatoria intestinal.

mi pediatra en casa buzon sugerencias

Gabriela Darias Psicologa