Hipercalciuria y Litiasis Renal infantil

Piedras en el riñon… ¿¿¿En los niños???

Seguro, mamás y papás, que esta es la primera pregunta que muchos de vosotros os habéis hecho cuando el pediatra os ha comentado que vuestro hijo/a ha sufrido un episodio de litiasis (“piedras”) en el riñón o que tiene predisposición para desarrollarlas.

Y es que este problema no es nada raro ya que se estima que alrededor del 10 % de la población mundial presentará al menos una vez en su vida un episodio de litiasis renal, siendo esta proporción de entre el 1-5% cuando nos referimos a la población infantil (cifra que puede multiplicarse de manera notable en ciertos territorios insulares de nuestro país como ocurre por ejemplo en las islas Canarias).

¿Y podemos saber si nuestros hijos/as tienen predisposición a formar estas piedras incluso cuando aún no tengan síntomas o estos sean mínimos?

La respuesta es rotunda: SI. Y es que juega algo a nuestro favor en este tema, familia; que los avances en las últimas décadas nos han permitido cada vez más conocer como se generan y cuáles son los factores predisponentes y así poder actuar sobre éstos para evitarlas.

Esto cobra mucha importancia ya que las piedras en el riñón pueden producir daño en las vías donde se genera y expulsa la orina (riñón y vías urinarias) por lo que es primordial detectar precozmente incluso la predisposición a formarlas y tomar las medidas adecuadas para intentar frenar su aparición o recurrencia en los casos que ya éstas hayan dado la cara.

¿Qué es la hipercalciuria idiopática?

Bueno, pues está predisposición a formarlas en la mayoría de los casos tiene una gran carga hereditaria (¿seguro que alguien en la familia ya ha tenido piedritas, verdad?) y es debida a pequeñas anomalías en el metabolismo que producen que tengamos una excreción en la orina aumentada de los productos que forman las piedras y/o unos niveles disminuidos de aquellas sustancias que evitan la formación de las mismas. De éstas anomalías, la que es con gran diferencia la más frecuente es aquella que produce que nuestros pequeños expulsen más cantidad de calcio por la orina y es lo que nosotros (que somos algo puñeteros y nos gusta tener un idioma peculiar para que no se nos entienda) conocemos como hipercalciuria idiopática.

La hipercalciuria es la causa más frecuente de litiasis renales (piedras en el riñón) en la infancia. Es de origen genético (hereditaria) con un probable patrón de transmisión que facilita que se exprese en todas las generaciones en la mayor parte de los casos (lo que llamamos herencia autosómica dominante), aunque actualmente se sabe que hay otros factores implicados en su expresión, aparte de los genéticos y que ayudan a su aparición en niños que ya tengan esa predisposición, como puede ser la dieta.

El proceso por el que se produce es muy complejo y parece que ocurre por varios factores: desde un incremento de la absorción intestinal del calcio de la dieta por aumento en la síntesis o sensibilidad a la vitamina que se encarga de dicha absorción (vitamina D), pasando por una disminución de la recuperación del calcio eliminado en la orina a nivel del riñón ó un hueso que pierde más calcio de lo normal por la hiperactivación de uno de los componentes de nuestras defensas (los monocitos) que mandan señales para que esto se produzca. ¿Complejo, no?.

¿Pero cómo sospecho que mi hijo/a pueda tener hipercalciuria?

Pues aquí llega el problema ya que la mayoría de niños con hipercalciuria idiopática no van a presentar ningún síntoma en la infancia, de ahí que muchos de los que hayamos tenido algún episodio de litiasis renal (me incluyo), no nos enteremos hasta que nos llevamos la desagradable sorpresa en la edad adulta.

En los niños que presentan síntomas lo más característico es:

  • Dolores abdominales de repetición
  • Episodios de orina con sangre (lo que llamamos hematuria: no os asustéis, mantened la calma) con dolor aunque a veces puede aparecer incluso sin él. La sangre puede ser visible a simple vista o detectarse en un análisis de orina.
  • Síntomas que nos recuerden a infección de orina como ir al baño muchas veces orinando poquito (polaquiuria) o escozor al orinar (disuria)
  • Escapes de orina diurnos o nocturnos (incontinencia ó enuresis nocturna)
  • En un porcentaje pequeño piedras en el riñón visibles con clínica previa de cólico nefrítico.

En la edad pediátrica debido al poco tiempo que hemos dado a que las piedras puedan formarse es mucho más frecuente que se eliminen cristalitos no visibles a simple vista que piedras grandes formadas y son estos episodios de liberación de cristales por orina (cristaluria) los que pueden ir asociados a dolor abdominal o sangre en la orina como os comento.

A los niños que en el primer año de vida presentan estos síntomas, o tengan periodos de litiasis renal, es habitual que se les amplíe un poco más el estudio ya que hay otras enfermedades de mayor importancia que la que os cuento que pueden acompañarse de la formación precoz e importante de piedras en el riñón y que si queréis podemos comentar en otra ocasión.

¿Cuál es el tratamiento de la hipercalciuria idiopática? (vale también para los papás y mamás con piedras)

La dieta. En la mayoría de los casos y si no hay otros hallazgos de riesgo (aparición de piedras formadas en el riñón en la ecografía, episodios importantes y frecuentes ó evidencia de disminución de la densidad de los huesos) en los que se implantará un tratamiento farmacológico, la mayor medida preventiva es el establecimiento de un dieta adecuada.

Recomendaciones dietéticas:

  • El principal factor dietético que se relaciona con la excreción urinaria de calcio es la SAL. Por ello no se debe “invitar” al salero a que se siente en la mesa con nuestros niños con hipercalciuria y restringir todos aquellos alimentos “innecesarios” con gran aporte de sal (patatas fritas, comida rápida, chucherías saladas, embutidos, enlatados…).
  • ¡AGUA!. Lo principal es beber abundantes líquidos…¿Cuánto?: dependerá de la edad del niño y debéis guiaros de las recomendaciones del pediatra pero para que os hagáis una idea, en el adolescente y el adulto, se recomienda la ingesta de entre 2-3 litros diarios.
  • RESTRINGIR la ingesta de LÁCTEOS (leche, yogurt, quesos…). En este punto es necesario que quede completamente clara una cuestión: el calcio y los productos lácteos son imprescindibles para el desarrollo óseo de nuestros niños y por lo tanto, para su crecimiento. Una vez aclarado este punto decir que restringir no significa quitar los lácteos de la dieta. Con 500 ml diarios de lácteos se cumplen los requerimientos metabólicos de calcio en el niño por lo que este será nuestro objetivo.
  • Si se consume PAN Y CEREALES, que estos sean INTEGRALES y aumentar su consumo, ya que sabemos que el componente integral de éstos reduce la absorción de calcio en el intestino y además aporta FITATO, que es un inhibidor natural de la formación de cristales.
  • No abusar de la carne. En cambio, el PESCADO AZUL (salmón, atún, sardinas…), tiene un alto contenido en ácidos grasos omega-3, que protegen igualmente de la cristalización.
  • MUCHA FRUTA y VERDURA. Ambas tienen efecto protector de la litiasis:
    • Las verduras por su alto contenido en agua y magnesio, que disminuyen la concentración de las sustancias favorecedores de la cristalización en la orina
    • Frutas con alto contenido en potasio (el potasio disminuye la excreción de calcio en orina) como sería el caso de las uvas, la sandía o el melón, con gran contenido en agua, además
    • Un caso aparte por su importancia merecen los CÍTRICOS, ya que por su alto contenido en CITRATO (el principal protector de la formación de piedras) nos hacen recomendar su ingesta diaria ya sea en forma de piezas de fruta (naranja, mandarina, kiwi), aderezando los alimentos (limón) o en forma de zumos de fruta naturales (zumito de naranja diario….¡¡¡a beberlo rápido que se van las vitaminas!!!).

Tampoco sería recomendable la ingesta excesiva de chocolate, té o refrescos de cola por su alto contenido en oxalato, otro favorecedor de la cristalización (en este punto de las recomendaciones, vuestro hijo sin conocerme seguro que ya no me tiene mucho aprecio, pero es por su bien).

Como veis, tenemos que plantearnos cambiar esa placentera costumbre de nuestra infancia del vasito de leche con cola-cao antes de acostarnos por un vasito de agua, tomando el zumo de naranja natural mejor por la tarde (ya que la formación de litiasis se ha demostrado más intensa durante la noche), aunque mantengamos el de la mañana (dos mejor que uno).

En caso de que el cuadro de vuestro hijo/a sea más severo, seguramente precisará de tratamiento farmacológico con el fin de evitar o frenar la recurrencia de estos dolorosos episodios. En estos casos, el tratamiento será fundamentalmente con diferentes fármacos que contengan CITRATO (¿os acordáis de las naranjas?), el mismo compuesto natural presente en los cítricos, concentrado en forma de jarabes o comprimidos de administración diaria.

Es muy importante que quede clara una cosa…

Vuestro hijo con hipercalciuria idiopática NO ES UN ENFERMO. Si, así es. Es un niño predispuesto a padecer una enfermedad, no un enfermo. Debemos evitar caer en la trampa de que se les estigmatice.

Este diagnóstico es un lujo que tenemos hoy en día y que no hemos tenido en tiempos anteriores. Para nosotros es un privilegio el ser capaz de deciros: “Vuestro hijo tiene riesgo de desarrollar piedras en el riñón en un futuro y desde hoy vamos a poner las medidas para evitarlo”. De ahí que ésta anomalía se englobe, la más importante, dentro de aquellas a las que llamaremos formas de “pre-litiasis”.

Éste es, en mi opinión, el verdadero éxito de la medicina: conseguir resultados sin necesidad de la utilización de pruebas invasivas y antes de que incluso se desarrolle el verdadero problema (la piedra).

Pedro Arango Sancho

Pedro Arango Sancho

Residente de Pediatría de 4 año con Formación en Nefrología y Diálisis Infantil por el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (Tenerife), Hospital Universitario La Paz (Madrid) y Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla)

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