Mamá, papá… ¡No tengo sueño!

“El 30% de los niños menores de 5 años sufren de insomnio por malos hábitos”, este era el titular que lanzaba el 30 de enero de 2017 la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria (Tenerife).

Los trastornos del sueño en la infancia constituyen una alteración de la conducta relativamente frecuente y fuente de importantes preocupaciones para muchos padres. En muchas ocasiones, estas alteraciones del sueño son pasajeras y están asociadas a causas puntuales (la ansiedad que un niño experimenta ante los exámenes, el divorcio de sus padres, etc.), pero otras veces pueden convertirse en pautas habituales de comportamiento del niño, llegando a provocar con el paso del tiempo trastornos psicológicos más graves, como por ejemplo: problemas atencionales o hiperactividad entre otros.

Conozcamos qué es el insomnio infantil, algunas de las causas que lo provocan y aquellas pautas para conseguir una mejora en la higiene del sueño de los niños.

¿Qué es el insomnio infantil?

Insomnio procede del latín y significa “falta de sueño a la hora de dormir”. En el caso de los niños al igual que los adultos, experimentan dificultades para conciliar y mantener el sueño, provocando un malestar significativo debido a la ausencia de descanso (popularmente conocido como “sueño reparador”). Esta dificultad a la hora de conciliar el sueño debe cumplir con un criterio temporal (al menos durante un mes) y no ha de estar asociada a ningún problema médico, trastorno mental o a la ingesta de medicamentos o sustancias excitantes.

A continuación explicaremos algunas de las causas que pueden provocar la aparición de insomnio en los más pequeños:

  • Características genéticas del niño: los niños con un tono muscular elevado pueden presentar mayores dificultades a la hora de conciliar el sueño.
  • Personalidad del niño: nos referimos a aquellos niños con rasgos de personalidad más ansiosa y a los que les cuesta relajarse.
  • Hábitos incorrectos del sueño: no fijar un horario para dormir, dormir de día en exceso, dormir en el sofá o en la cama con los padres, etc.
  • Etapa del desarrollo: según en la etapa del desarrollo en la que se encuentre el niño, éste podrá experimentar mayor dificultad para conciliar el sueño, por ejemplo, en la etapa de los 2-3 años en la cual comienzan a reafirmar su personalidad a través de llevar la contraria a los padres por sistema, se niegan a irse a dormir, a apagar la luz, a ir al baño antes de dormir y una serie de “artimañas” para conseguir su cometido. En este caso, la elaboración de un calendario donde marcar con una pegatina (una estrella por ejemplo) las noches donde el niño duerme sin queja alguna es una buena herramienta para ir cambiando la conducta no deseada, debemos recordar que si el niño cumple con lo acorado ha de ser recompensado.
  • La ansiedad por separación: es la excesiva ansiedad que experimentan los niños ante la separación o alejamiento de sus padres, pudiendo provocar la aparición de problemas del sueño (para más información sobre la Ansiedad de Separación leer artículo publicado en la revista KidsLife Tenerife, número Septiembre-Octubre 2016).
  • Ambiente familiar: el entorno que rodea al niño va a ser determinante en su mundo emocional y conductual. Aquellos niños que viven en un entorno familiar conflictivo, hostil, agitado, etc., aumentan sus posibilidades de forma significativa de desarrollar conductas desorganizadas del sueño.

¿Qué podemos hacer los padres para mejorar el sueño de los más pequeños?

La higiene del sueño hace referencia a aquellas acciones que llevamos a cabo para favorecer el descanso a la hora de dormir. En los programas de higiene del sueño se incluyen dos tipos de factores que determinan la calidad del sueño: factores ambientales (ruido, luz, temperatura, etc.) y factores asociados a la salud (nutrición, ejercicio físico, consumo de estimulantes, uso de medicamentos, etc.) Todos estos hábitos de salud y factores ambientales pueden llevarnos a complicar un problema de sueño ya existente o a mejorarlo. A continuación mencionamos algunas pautas para mejorar la higiene del sueño de los más pequeños de la casa:

  • Evitar o reducir el ruido en la habitación y alrededores.
  • Las paredes de la habitación deben ser de colores cálidos.
  • La habitación debe ventilarse todos los días y mantener una temperatura y nivel de humedad adecuado, entre unos 20-22 grados centígrados ronda la temperatura ideal. Si la habitación es pequeña, es conveniente dejar la puerta entreabierta para favorecer la ventilación.
  • No dormir con plantas en la habitación, ya que durante la noche consumen el oxígeno del aire.
  • Elegir un colchón y almohada de buena calidad, asimismo evitar el sobre exceso de mantas, lo más adecuado son los edredones de plumas pues al mismo tiempo que abrigan son livianos y permiten la traspiración.
  • La cena se debe hacer temprano, de tal forma que la digestión haya finalizado a la hora de acostarse.
  • No ingerir grandes cantidades de azúcar ni bebidas estimulantes.
  • Evitar acostar a los niños con hambre o habiendo tomado un exceso de líquidos.
  • Tener en cuenta que algunos medicamentos dificultan la conciliación del sueño.
  • Realizar ejercicio físico ayuda a la conciliación del sueño, evitar realizarlo a última hora de la tarde ya que genera el efecto contrario.
  • No realizar siestas muy prolongadas, el niño ha de dormir por la tarde como complemento al sueño nocturno, pero no más de 1 hora.
  • Evitar el uso de aparatos electrónicos en la habitación (TV, ordenador, Tablet, videoconsola, móvil, etc.)
  • Mantener de forma regular los horarios de acostada y levantada de los niños.
  • Establecer una rutina pre sueño, unos 20-30 minutos antes de irse a dormir comenzar a cepillarse los dientes, ponerse el pijama, despedirse de los padres, etc.
  • No potenciar los miedos relacionados con el sueño aludiendo a “viene el coco si no duermes”, “el hombre del saco”, “la bruja…”.

El conocer más sobre el insomnio infantil y qué pautas debemos llevar a cabo para evitar su aparición son unas herramientas muy valiosas para ayudar a nuestros pequeños a superar un obstáculo más en su camino.

En aquellos casos en los que el problema persista o se agrave, no olviden recurrir siempre a los profesionales de la salud, consejo de psicóloga.

Y ahora, ¡felices sueños!

Gabriela Darias Medina

Gabriela Darias Medina

Psicóloga especializada en Psicología Infantil y Juvenil
Colegiada nº T-02420
San Cristóbal de La Laguna
Teléfono de contacto: 659 09 60 31

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