Trastorno de ansiedad por separación en la infancia

¿Qué es el trastorno de ansiedad por separación?

El Trastorno de Ansiedad por Separación en la Infancia (TASI) presenta como rasgo principal la ansiedad excesiva en relación con la separación o alejamiento de la madre, padre, de ambos, o en general de cualquier persona a la que el niño se encuentra apegado emocionalmente. Representa casi la mitad de los casos de ansiedad que se ven en las consultas de psiquiatría y psicología infantil son casos de TASI.

Se observa en la mayoría de los casos la existencia de una relación disfuncional entre el niño y estas figuras de apego. Los padres en general describen a un niño de buen carácter y dispuesto a agradar, llegando a tolerar situaciones de sobredependencia por parte del menor.

Esta sobredependencia crea a su vez una situación de conflicto, ya que limita la propia capacidad de los padres para llevar a cabo actividades de forma independiente del niño, debido a que éste muestra una conducta exigente y de demanda continua de atención.

¿Cuáles son los síntomas?

En las situaciones en que se produce o se anticipa la separación respecto de las figuras de apego el niño muestra ansiedad, la cual se manifiesta tanto a nivel físico (palpitaciones, cefaleas, dolores abdominales, mareos, vómitos…) como psicológico (preocupación excesiva por la posible pérdida de vida de las principales figuras de apego o porque éstas sufran un posible daño, por la ocurrencia de un acontecimiento adverso que pueda dar lugar a la separación definitiva).

La sintomatología del TASI suele tener un inicio temprano, habitualmente antes de los 6 años de edad, teniendo una duración de, al menos, cuatro semanas.

A continuación se detallan otros síntomas que pueden presentar los niños cuando están afectados de TASI:

  • Malestar excesivo cuando ocurre o se anticipa una separación respecto al hogar.
  • Resistencia o miedo excesivo a estar solo en casa o sin las principales figuras de apego, o sin adultos significativos en otros lugares.
  • Negativa a irse a dormir sin tener cerca una figura de apego o a ir a dormir fuera de casa.
  • Pesadillas repetidas con temática de separación.
  • Resistencia o negativa persistente a ir al colegio o a cualquier otro sitio por miedo a la separación.

¿Cómo repercute este trastorno en el niño?

La negativa a acudir al colegio por parte del niño, en algunos casos llegándose a prolongar más de un año, puede ocasionar problemas académicos muy graves. Además se pueden ver afectadas otras áreas como las interacciones sociales, tanto con adultos ajenos a la familia como con otros niños, debido a la falta del aprendizaje social que se realiza en la relación con profesores y compañeros. Dicha problemática a su vez cronifica el TASI, ya que el niño se siente inseguro de sus capacidades y busca apoyo familiar (fenómeno de “la pescadilla que se muerde la cola”).

En niños muy pequeños, es más frecuente que el TASI se presente con tristeza, aislamiento y problemas de concentración cuando se separan de sus padres; en cambio, en adolescentes, el síntoma principal es la limitación de actividades independientes acompañado de la negativa a salir de casa.

¿Cuáles son las causas?

En diversos estudios llevados a cabo, se observa un incremento del diagnóstico de TASI en niños cuyos padres se encuentran divorciados; asimismo, el riesgo aumenta en presencia de situaciones estresantes tales como cambios de colegio o ciudad, muerte o enfermedad de un miembro de la familia, desastres naturales o actos terroristas vividos de cerca. Existe un riesgo alto de TASI (en torno al 40%) en hijos de personas con trastornos psiquiátricos (pacientes depresivos o ansiosos entre otros) que no pueden proporcionar un apego seguro a sus hijos o que incluso necesitan a éstos para que les den seguridad. Se ha comprobado además que estos casos tienen un peor pronóstico hacia la cronicidad.

Otros estudios revelan que puede existir también mayor riesgo en niños con discapacidad intelectual o con problemas de aprendizaje, ya que se perciben como menos capaces que sus iguales y solicitan durante más tiempo y con más frecuencia los cuidados familiares, lo que dificulta aún más su capacidad de autonomía y aumenta su inseguridad en caso de faltar dicho apoyo familiar.

¿Cómo debemos actuar?

La importancia de la detección y posterior tratamiento del TASI radica en su mal pronóstico cuando es dejado a su evolución natural sin tratamiento. El trastorno tiende a cronificarse, con periodos de empeoramiento y de mejoría según la presencia de cambios ambientales o en su desarrollo.

Con terapia psicológica y tratamiento farmacológico en aquellos casos más graves, el porcentaje de mejoría es alto (95% de los casos en niños menores de 10 años).

No debemos olvidar que la base de este trastorno es la ausencia de un apego seguro y sano en la relación de los padres con sus hijos, es por ello sumamente importante transmitir a los niños la seguridad y confianza necesaria durante su desarrollo, sin limitarles en su aprendizaje y sin caer en la sobreprotección.

Asimismo si detectamos en nuestros niños algún síntoma que nos pueda indicar la presencia de un TASI debemos consultar a los profesionales de la salud de forma inmediata.

Gabriela Darias Medina

Gabriela Darias Medina

Psicóloga especializada en Psicología Infantil y Juvenil
Colegiada nº T-02420
San Cristóbal de La Laguna
Teléfono de contacto: 659 09 60 31

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