La alergia alimentaria se podría definir como una respuesta alterada de nuestro sistema inmune frente a los alimentos que conduce a la aparición de unos síntomas que pueden ser leves, pero también desagradables e incluso poner en riesgo la vida de los niños.

Llega el invierno y con él numerosas enfermedades víricas típicas de esta estación del año. Quizás una de las más frecuentes es la bronquiolitis, siendo una enfermedad importante sobre todo en niños menores de 2 años.

La APLV no es más que una hipersensibilidad alérgica a las proteínas de la leche de la vaca

Una de las situaciones que puede llegar a crear más alarma en los padres de un niño es el hallazgo de “un bulto”.

La piel del bebé, que inicialmente es sonrosada, puede tonarse a los pocos días en un tinte amarillento; es lo que llamamos ictericia. Se produce por acúmulo de una sustancia, la bilirrubina, la cual a su vez puede ser indirecta y directa.

El llanto es un mecanismo fisiológico del bebé que le sirve para avisar a los padres de que necesita cuidados, ya sea porque tienen hambre, frío o calor, tiene el pañal húmedo o simplemente porque necesita cariño y atención.

La fiebre es uno de los principales motivos de preocupación de los padres y la primera causa de visita a la consulta del pediatra. Es habitual que se genere ansiedad ante esta situación, pues la fiebre suele acompañarse por decaimiento del niño, disminución en la cantidad de comida que ingiere e irritabilidad, estando el niño más llorón y mimoso.

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Gabriela Darias Psicologa