¿Debo “echarle para atrás la piel de la cuquita”?

La respuesta es clara: NO SE DEBE HACER. Antiguamente era una práctica habitual retraer el prepucio, pero se comprobó con el paso del tiempo, que las heridas creadas por hacer esto formaban un círculo fibroso (debido a las cicatrices) en la piel del prepucio, disminuyendo la elasticidad de la piel y aumentando la incidencia de la fimosis. A medida que crece el niño, irá explorando su cuerpo, dándose tirones él mismo, ayudando con esto a separar el prepucio del glande. Además, las erecciones sucesivas ayudan en este sentido, así como el esmegma, que es una sustancia blanquecina producida en la base del glande y que va separando la piel del glande. Cuando el esmegma se acumula, pude formar una especie de bolitas blancas que suelen ser motivos de consulta, son los quistes de esmegma, los cuales al llegar a la superficie se rompen dando un aspecto similar al pus. Esto es completamente normal y solo debemos limpiar los restos de esmegma con agua y jabón, una vez se hayan roto estos quistes.

Acerca de Iván Abreu Yanes

Iván Abreu Yanes
Mi nombre es Iván Abreu Yanes; nacido, criado y formado en Santa Cruz de Tenerife. Soy pediatra de profesión y devoción, especializado en dos ámbitos completamente diferentes: por un lado la cardiología pediátrica, con especial interés en las cardiopatías congénitas; y por el otro el asesoramiento en lactancia materna. En esta última se están centrando la mayoría de mis esfuerzos actualmente, con el fin de promover el mejor alimentos que se le puede dar al niño en los primeros años de vida, la leche materna.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.