Cómo estimular el sistema inmune: los beneficios de los HMOs y los probióticos

Llega la vuelta al cole y con ella, son muchas las dudas que tienen las familias sobre cómo se va a desarrollar el nuevo curso escolar: cuántos niños irán por clase, como funcionarán los “grupo burbuja”, qué ocurrirá si un niño empieza con fiebre, como será posible la conciliación familiar si aíslan a una clase completa…Éstas son algunas de los miles de cuestiones que quedan aún sin resolver.

Lo cierto es que una cosa sí es segura: comienza la temporada invernal y harán su aparición los virus estacionales. Es probable, como ha ocurrido con la epidemia anual de gripe en el hemisferio sur, que dado el aumento del lavado de manos y el uso de mascarillas, los casos habituales de estas enfermedades estacionales disminuyan drásticamente. Sin embargo, los pediatras seremos testigo un año más de como bronquiolitis, broncoespasmos, otitis y gastroenteritis entre otras, serán las causas principales de las consultas en esta época.

Con el fin de evitar de que los más pequeños enfermen con el inicio del curso escolar, muchos padres nos plantean la posibilidad de administrar fármacos para “mejorar las defensas” o “fortalecer el sistema inmune”. Tradicionalmente, se ha hecho uso de diferentes sustancias con este fin, con dudosa o nula evidencia científica; tal es el caso del própolis, vitamina C, miel o la jalea real. Sin embargo, cada vez más están siendo estudiadas diferentes sustancias que sí han demostrado disminuir la incidencia de enfermedades o que acortan su duración una vez establecidas; en este sentido muchos estudios avalan el uso de los HMOs (oligosacáridos de la leche materna) y de los probióticos, de los que hablaremos a continuación.

Cuando empieza el colegio, las gastroenteritis están a la orden del día. Son una de las infecciones más frecuentes que nos encontramos en la edad pediátrica; la mayoría son de causa vírica, pero a veces las bacterias son el agente causal. Se suelen presentar con dolor abdominal intermitente, fiebre y la aparición de vómitos y diarreas. La pérdida de líquidos es lo que marca la gravedad de esta enfermedad dado que, si no se reponen correctamente, el niño puede deshidratarse y poner en peligro su vida. Por ello, es esencial el uso de suero oral (no casero, dado que estos no se ajustan de forma correcta a la pérdida de iones), iniciar una alimentación precoz (ayuda a que la mucosa intestinal se recupere antes) y puede ayudar el uso de probióticos.

¿Qué son los probióticos?

Hay dos términos parecidos pero que no deben confundirse: prebióticos y probióticos. Los probióticos son microorganismos vivos que forman parte de nuestra flora intestinal y que ejercen efectos beneficiosos en la salud. Sin embargo, los prebióticos son sustancias que estimulan y favorecen el crecimiento de dichos microorganismos, creando un ambiente propicio para su desarrollo.

Si son microorganismos, ¿cómo pueden ser beneficiosos?

Hay microorganismos que son muy virulentos, esto es, que crecen de forma descontrolada y en ese afán, destruyen los tejidos circundantes. Estas son las bacterias patógenas, es decir, las que producen enfermedades. Sin embargo, hay otros microorganismos que crecen de forma controlada y establecen su hábitat en el intestino, otorgando propiedades beneficiosas; es lo que llamamos flora bacteriana.

¿Cómo nos ayuda la flora bacteriana?

En primer lugar, los microorganismos no se hallan flotando en el intestino, sino que se anclan a la mucosa a través de receptores. Los receptores a los que se unen las bacterias de la flora son los mismos que usan las bacterias patógenas para producir infección; si todos están ocupados, son incapaces de producir una gastroenteritis.

Por otra parte, las bacterias de la flora se alimentan con nutrientes presentes a nivel intestinal, de manera que disminuye la posibilidad de que los microorganismos patógenos accedan a dichos nutrientes y por tanto puedan crecer y multiplicarse.

Son muchos los probióticos presentes en el mercado; entre todos ellos, los que mayor evidencia científica tienen en las diferentes guías para el tratamiento de la gastroenteritis aguda y para la prevención de las diarreas asociadas al uso de antibióticos son el Lactobacillus Rhamnosus GG y el Saccharomices Boulardii.

Su uso se ha relacionado con una disminución de la duración de las diarreas, con un menor número de diarreas a partir del segundo día de tratamiento y con una menor incidencia de procesos diarreicos cuando se está tomando antibióticos.

Por tanto, se presentan como un pilar importante en el tratamiento de los procesos infecciosos gastrointestinales, favoreciendo una recuperación más rápida de los más pequeños.

Beneficios de los HMOs

Los probióticos no solo están presentes a nivel intestinal: están también en otras partes del aparato digestivo, la piel y las vías respiratorias entre otras. Es por ello, que el uso de prebióticos disminuye la incidencia de infecciones a todos los niveles ya que favorecen el crecimiento de microorganismos saludables.

Durante muchos años, se han estudiado los beneficios de la leche materna y su importante efecto protector contra las infecciones. Son muchas las sustancias que intervienen en este proceso: inmunoglobulinas, lisozima, lactoferrina…y cada vez se conoce más el papel fundamental que juegan los HMOs (de las siglas en inglés: Human Milk Oligosaccharides).

La leche materna se compone de más de 200 HMOs diferentes y constituyen el tercer componente sólido más abundante, después de la lactosa y las grasas. Los HMOs son un tipo de “azúcar” que no se pueden digerir a nivel intestinal, por tanto, no aportan calorías. Sin embargo, sí sirven de nutrientes para la flora bacteriana favoreciendo así su crecimiento. Además, muchas de las bacterias patógenas son incapaces de asimilar los HMOs, de manera que sirven de “alimento selectivo y específico” para los microorganismos beneficiosos.

Además de esta función, los HMOs se han asociado a otros beneficios. Su estructura se asemeja mucho a los receptores celulares que podemos encontrar en la mucosa intestinal o en el árbol bronquial. De esta manera, las bacterias patógenas “pueden confundirse” en su afán por infectar y unirse a ellos, impidiéndose de esta manera la posibilidad de multiplicarse y producir enfermedad.

Por otro lado, los HMOs tienen funciones específicas: a nivel intestinal, favoreciendo la maduración del intestino del lactante (de esta manera, se produce una correcta absorción de nutrientes y minerales); a nivel inmunitario, estimula la producción de sustancias que intervienen directamente en los procesos inflamatorios y en la lucha contra las infecciones; y a nivel cerebral, aportando sustancias que favorecen el desarrollo de las neuronas y la conexión entre ellas.

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Todo ello nos habla de la enorme cantidad de beneficios que aporta la leche materna y de ahí, que se deba fomentar y promover su consumo hasta que la mamá y el bebé deseen.

Sin embargo, cuando la lactancia no es posible o simplemente, no se desea, cabe la posibilidad de incluirlos en fórmulas o suplementos, demostrando en ellos también estos efectos beneficiosos en los más pequeños.

Acerca de Iván Abreu Yanes

Iván Abreu Yanes
Mi nombre es Iván Abreu Yanes; nacido, criado y formado en Santa Cruz de Tenerife. Soy pediatra de profesión y devoción, especializado en dos ámbitos completamente diferentes: por un lado la cardiología pediátrica, con especial interés en las cardiopatías congénitas; y por el otro el asesoramiento en lactancia materna. En esta última se están centrando la mayoría de mis esfuerzos actualmente, con el fin de promover el mejor alimentos que se le puede dar al niño en los primeros años de vida, la leche materna.

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