La importancia de los cereales en bebés y niños.

Durante los primeros 6 meses de vida, los lactantes toman como único alimento la leche materna o, en su defecto, fórmula infantil. A partir de esa edad, la necesidad de un mayor aporte de ciertos nutrientes obliga a una diversificación en la alimentación.

Los cereales son la principal fuente de hidratos de carbono y de fibra, siendo también una fuente no despreciable de proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Entre los cereales más habituales incluidos en la alimentación se encuentran el maíz, el trigo, la avena, la cebada, el arroz, el centeno, el mijo, el sorgo y el triticale. Otros vegetales que se parecen a los cereales se incluyen con frecuencia en este grupo, tales como la quinoa, el amaranto y el trigo sarraceno.

Cuando se introduce la alimentación complementaria, la obtención de energía se distribuye entre los diferentes grupos de alimentos. Esto va variando a lo largo de la vida de un niño. Partiendo desde los 6 meses en un lactante (la cantidad de hidratos de carbono de la leche materna ronda el 40%), la OMS recomienda ir aumentando la cantidad de hidratos de carbono presentes en la dieta hasta que ese porcentaje ronde el 55% de las kcal totales ingeridas a lo largo de un día, siendo así la principal fuente de obtención de energía.

¿Qué nutrientes nos aportan los cereales?

Los diferentes cereales se asemejan mucho entre sí en cuanto a composición. Entre los nutrientes que nos aportan se encuentran:

  • Hidratos de carbono: son la fuente más importante para la obtención de energía. A diferencia de los azúcares libres, estos son moléculas complejas que se digieren lentamente, manteniendo estables los niveles de azúcar en sangre.
  • Proteínas: representan un 14% en la composición de los cereales.
  • Grasas: suponen una proporción muy baja en la composición de los cereales (1-6%), siendo mayoritariamente ácidos grasos poliinsaturados (que, junto a los monoinsaturados, son los más saludables y necesarios para el organismo).
  • Otros nutrientes: los cereales son una fuente importante de vitaminas del grupo B, ácido fólico y minerales como el fósforo o el potasio. Además, aporta fibra de forma importante, en mayor medida cuanto más se conserve el salvado (la cáscara).

¿Debemos empezar con cereales sin gluten o con gluten?

El gluten es una proteína presente en los cereales; quizás es una de las más conocida debido a su implicación en la enfermedad celiaca. Actualmente, la introducción del gluten es adecuada a partir del sexto mes de vida, justo cuando se inicia la alimentación complementaria. No se ha demostrado que una introducción tardía del mismo disminuya el riesgo de alergia ni la incidencia de enfermedad celiaca. Es recomendable, en cualquier caso, que se introduzca como cualquier otro alimento, en cantidades crecientes para comprobar una adecuada tolerancia.

La importancia del hierro en el niño

Uno de los minerales deficitarios en la leche materna es el hierro, elemento fundamental para un correcto crecimiento y desarrollo cognitivo del bebé.

Las necesidades diarias de hierro a partir del sexto mes de vida son de 8-10 mg al día. La leche materna contiene pequeñas cantidades de hierro (en torno a 0.5 mg por cada medio litro), pero este aporte por sí solo es insuficiente para los requerimientos nutricionales del lactante. Por ello, el inicio de la alimentación complementaria contribuye a una ingesta adecuada de hierro. Entre los alimentos de origen animal, destaca la cantidad de hierro que ofrece la yema de huevo; en cuanto a las carnes, los aportes oscilan entre 0.3 – 0.6 mg por cada 20-40 gramos. Entre los alimentos vegetales con más contenido de este elemento estarían los guisantes, las legumbres, el brócoli y el tofu; una ración de unos 20-40 gramos aporta unos 0,5-0,7 mg de hierro, quedando por tanto los aportes lejos de las cantidades diarias recomendadas.

Es por ello por lo que los cereales enriquecidos en hierro se convierten un alimento fundamental para ofrecer un aporte de hierro adecuado a las necesidades de crecimiento del bebé.

¿Los cereales tienen azúcares?

Los cereales como alimentos contienen un muy pequeño porcentaje de azúcares (1-3%). Esta cantidad no se parece a la que encontramos muchas veces en las papillas de cereales para bebés, esto puede ocurrir por dos motivos: porque se añaden azúcares para endulzarlos o porque se hidrolizan.

En el primer caso, se ha visto que no es necesario añadir azúcares para que los niños acepten la introducción de los cereales. De hecho, como ocurre con otros alimentos, se sabe que la exposición repetida a un determinado alimento favorece su aceptación por parte del bebé.

En el segundo caso, la hidrólisis enzimática es un proceso por el cual se obtienen azúcares de forma natural a partir de la degradación del almidón presente en los cereales, tal y como ocurre habitualmente con la digestión de los hidratos de carbono en el tubo digestivo.

La recomendación actual es que los azúcares libres no superen el 10% de la ingesta energética diaria e, idealmente, que sean inferiores al 5% para evitar efectos perjudiciales tales como la caries dental.

Todos los cereales no son iguales, por ello es importante leer bien el etiquetado. Para saber si contiene azúcares añadidos, se debe mirar la lista de ingredientes. Por otra parte, para saber si una ración de cereales infantiles está bien formulada de acuerdo con la OMS, tiene que aportar menos de 8 gramos de azúcares por ración, aspecto que veremos en la tabla nutricional.

¿Son adecuados los cereales para bebés?

Al igual que todos los alimentos destinados al consumo infantil, los cereales son tratados siguiendo unas medidas muy estrictas, con controles más exigentes que los que se aplican a cereales para la población en general, de manera que se controlan estrictamente los niveles de pesticidas, plaguicidas y materiales pesados. Mención aparte requiere los cereales obtenidos a partir del arroz, los cuales pueden tener alto contenido en arsénico propio de su absorción procedente del suelo de cultivo, por lo que debe controlarse y limitarse su consumo. Por ello, en la alimentación infantil los controles son muy rigurosos para garantizar la calidad de la materia prima para nuestros bebés.

¿Debemos entonces ofrecer cereales a los bebés y niños?

Como hemos visto anteriormente, los hidratos de carbono son la principal fuente de obtención de energía en la dieta, representando más de la mitad de las kilocalorías diarias ingeridas, dependiendo de la edad del bebé. El representante más característico de este grupo son los cereales.

Los cereales, además de contener proteínas y grasas en pequeñas cantidades, ofrecen una gran cantidad de vitaminas (sobre todo del grupo B) y minerales. También aportan fibra, la cual favorece el tránsito intestinal y evita el estreñimiento. Por otro lado, si son enriquecidos con hierro, se convierten también en una fuente rica de este mineral.

En cuanto a la cantidad de azúcares libres, las papillas de cereales han disminuido su cantidad, evitando añadirlos y controlando el proceso de hidrólisis, alcanzando niveles inferiores a los recomendados por la OMS.

Finalmente, los alimentos infantiles se rigen por una legislación específica que controla estrictamente su calidad y composición. Por tanto, los cereales infantiles son alimentos seguros.

Por todo ello, los cereales son un alimento nutritivo y adecuado para la dieta infantil.

Acerca de Iván Abreu Yanes

Iván Abreu Yanes
Mi nombre es Iván Abreu Yanes; nacido, criado y formado en Santa Cruz de Tenerife. Soy pediatra de profesión y devoción, especializado en dos ámbitos completamente diferentes: por un lado la cardiología pediátrica, con especial interés en las cardiopatías congénitas; y por el otro el asesoramiento en lactancia materna. En esta última se están centrando la mayoría de mis esfuerzos actualmente, con el fin de promover el mejor alimentos que se le puede dar al niño en los primeros años de vida, la leche materna.

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